LA IRONIA DE MI PROTESTA

diciembre 2, 2008 at 5:22 pm (escritos, gas, ironia, luz, subida)

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Gracias a los entes poderosos vivo en las tinieblas, alumbrando con velas la oscuridad que me rodea, vuelvo a cargar mi espalda con el peso de la leña y prendiendo luego el fuego para encender la chimenea.
Caliento mi sopa en el rescoldo que deja mi fuego…. Qué bonito!!
Donde estas cariño que no te veo?
Ya voy a morrrr…voy con la vela.
Cenemos tranquilos en este ambiente tan acogedor.
Vemos la televisión?
No, mejor no, que la luz eléctrica es pecado tocarla…y el castigo viene en el recibo al pagarla.
Mejor cuéntame un chascarillo como los que se contaban en las aldeas cuando la luz aún allí no llegaba.
Hace frio no?
Un poco, …pero de GAS…nada !!
De la calefacción olvídate…ni tocarla, que también es pecado y la penitencia es pagarla al precio de estafa que luego en el recibo nos pasan.
Pues vámonos a la cama!!
Eso vámonos y sudemos bajo las sabanas, tendremos con tres mantas?
Qué bien se vive ahora en casa.
Recuérdame mañana que ponga la ropa en remojo, así sale la mierda más fácilmente, me pondré unos buenos guantes para evitar que me salgan sabañones, es lo que tiene el agua tan fría.
Como es de bien nacidos ser agradecidos…recemos una oración cariño por quienes nos facilitan estas comodidades:
Gracias poderosos porque la subida de LUZ y GAS es tan grande que vamos a vivir permanentemente pensando en vosótros , y pedimos a Dios que vuestras lámparas no os Peguen un calambre ni vuestra calefacción os dé un calor insoportable, así sea.
Recuerda comprar más velas que en Enero vuelven a poner más penitencia , suben de nuevo el recibo de la LUZ, habrá que tener velones de reserva.
Hasta mañana cariño….hasta mañana amorrrr!!!!
Apaga la vela … Fuuu! Ya.>

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LA IRONIA DE MI PROTESTA

diciembre 2, 2008 at 5:22 pm (escritos, gas, ironia, luz, subida)

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Gracias a los entes poderosos vivo en las tinieblas, alumbrando con velas la oscuridad que me rodea, vuelvo a cargar mi espalda con el peso de la leña y prendiendo luego el fuego para encender la chimenea.
Caliento mi sopa en el rescoldo que deja mi fuego…. Qué bonito!!
Donde estas cariño que no te veo?
Ya voy a morrrr…voy con la vela.
Cenemos tranquilos en este ambiente tan acogedor.
Vemos la televisión?
No, mejor no, que la luz eléctrica es pecado tocarla…y el castigo viene en el recibo al pagarla.
Mejor cuéntame un chascarillo como los que se contaban en las aldeas cuando la luz aún allí no llegaba.
Hace frio no?
Un poco, …pero de GAS…nada !!
De la calefacción olvídate…ni tocarla, que también es pecado y la penitencia es pagarla al precio de estafa que luego en el recibo nos pasan.
Pues vámonos a la cama!!
Eso vámonos y sudemos bajo las sabanas, tendremos con tres mantas?
Qué bien se vive ahora en casa.
Recuérdame mañana que ponga la ropa en remojo, así sale la mierda más fácilmente, me pondré unos buenos guantes para evitar que me salgan sabañones, es lo que tiene el agua tan fría.
Como es de bien nacidos ser agradecidos…recemos una oración cariño por quienes nos facilitan estas comodidades:
Gracias poderosos porque la subida de LUZ y GAS es tan grande que vamos a vivir permanentemente pensando en vosótros , y pedimos a Dios que vuestras lámparas no os Peguen un calambre ni vuestra calefacción os dé un calor insoportable, así sea.
Recuerda comprar más velas que en Enero vuelven a poner más penitencia , suben de nuevo el recibo de la LUZ, habrá que tener velones de reserva.
Hasta mañana cariño….hasta mañana amorrrr!!!!
Apaga la vela … Fuuu! Ya.>

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MIENTEME UN POQUITO

octubre 1, 2008 at 8:46 am (articulos, escritos, mienteme, sinceridad)

Ultimamente me tropiezo con personas que se llenan la boca diciendo:
Yo soy muy sincera, soy transparente no puedo con la falsedad.

Pues me parece muy bien, pero no hay que confundir “Sinceridad” con “Mala educación”,
y precisamente esto es lo que les pasa a algunas personas que escudándose en la “Sinceridad” arremeten con saña ya sea por envidia o por pura maldad.

Yo debo ser la persona más falsa de este mundo porque soy incapaz de decirle a nadie algo que sepa conscientemente que pueda herirle, si alguna vez he dañado ha sido sin darme cuenta, pero no pongo la sinceridad como escudo, la sinceridad no es un “arma mortal” como algunos utilizan.

Algún ejemplillo de estas personas tan sinceras:
Hola que tal, de dónde vienes?
De la Peluqueria,
Pues hija quién lo diría menudos pelos llevas….no te queda nada bien, y el color no te favorece para nada.

Ejemplo:
Cuanto tiempo sin verte,!!
Has engordado mucho no?
Cuídate que estás muy gorda.

Ejemplo:
Menuda cara!! no te has pintado, parece que estas enferma,
pintate que menudas ojeras tienes, “te lo digo porque te quiero no lo tomes a mal”
JA!!!

Estas y otras lindezas peores es lo que sueltan algunas de esas personas que gritan a los cuatro vientos que son Sinceras, pues que queréis que os diga yo voy a seguir siendo una falsa redomada porque jamás diré cosas como estas a otra persona.

Ahora me vais a perdonar por lo que voy a decir pero….
Si mandas a la mierda a alguna de estas personas tan sinceras , estas ejerciendo la sinceridad o eres maleducada?

Primero pensemos si la persona a quien le queramos decir tan sinceramente todo, estará
preparada para recibir lo que nosotros “ consideramos sinceridad.”

Se puede ser sincera y no caer en la mala educación, todo puede decirse con palabras y un tono agradables , si no sabes hacerlo… Cierra esa bocota.

Verdad que conoces a alguien asi?

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MIENTEME UN POQUITO

octubre 1, 2008 at 8:46 am (articulos, escritos, mienteme, sinceridad)

Ultimamente me tropiezo con personas que se llenan la boca diciendo:
Yo soy muy sincera, soy transparente no puedo con la falsedad.

Pues me parece muy bien, pero no hay que confundir “Sinceridad” con “Mala educación”,
y precisamente esto es lo que les pasa a algunas personas que escudándose en la “Sinceridad” arremeten con saña ya sea por envidia o por pura maldad.

Yo debo ser la persona más falsa de este mundo porque soy incapaz de decirle a nadie algo que sepa conscientemente que pueda herirle, si alguna vez he dañado ha sido sin darme cuenta, pero no pongo la sinceridad como escudo, la sinceridad no es un “arma mortal” como algunos utilizan.

Algún ejemplillo de estas personas tan sinceras:
Hola que tal, de dónde vienes?
De la Peluqueria,
Pues hija quién lo diría menudos pelos llevas….no te queda nada bien, y el color no te favorece para nada.

Ejemplo:
Cuanto tiempo sin verte,!!
Has engordado mucho no?
Cuídate que estás muy gorda.

Ejemplo:
Menuda cara!! no te has pintado, parece que estas enferma,
pintate que menudas ojeras tienes, “te lo digo porque te quiero no lo tomes a mal”
JA!!!

Estas y otras lindezas peores es lo que sueltan algunas de esas personas que gritan a los cuatro vientos que son Sinceras, pues que queréis que os diga yo voy a seguir siendo una falsa redomada porque jamás diré cosas como estas a otra persona.

Ahora me vais a perdonar por lo que voy a decir pero….
Si mandas a la mierda a alguna de estas personas tan sinceras , estas ejerciendo la sinceridad o eres maleducada?

Primero pensemos si la persona a quien le queramos decir tan sinceramente todo, estará
preparada para recibir lo que nosotros “ consideramos sinceridad.”

Se puede ser sincera y no caer en la mala educación, todo puede decirse con palabras y un tono agradables , si no sabes hacerlo… Cierra esa bocota.

Verdad que conoces a alguien asi?

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ELLA, SIEMPRE MI MADRE

agosto 20, 2008 at 8:40 am (día de la Madre, escritos, Pensamientos)

ELLA acaba de cumplir 77 años, se levanta sobre las 7 de la mañana para comenzar sus tareas cotidianas, vive sola porque la vida le ha impuesto esa soledad obligada que te llega cuando tus hijos son mayores y tu marido ya ha terminado su presencia en esta vida.

ELLA nunca se queja, siempre ha gozado de una salud de hierro pero desde hace poquitos años la Artritis reumatoide se ha apoderado de su cuerpo, de vez en cuando siente grandes dolores que a cualquier otra persona la harían estar quieta en un sillón o en la cama, no es su caso, ella tiene una lucha con la enfermedad y con sus calmantes mira de frente a esa Artritis y la dice: “no puedes conmigo”.

ELLA hace años es monitora de un grupo de Vida Ascendente (personas mayores) en la Parroquia de nuestro barrio, se ha hecho imprescindible para muchas viejecitas que ven en ella a la persona que las escucha y entiende.

ELLA se ha hecho imprescindible incluso para otras monitoras y para el propio sacerdote que cuentan con ella para todo, no tiene tiempo de quedarse en casa, cada tarde sale para concluir aquello que quedó pendiente.

ELLA sale a la calle y la van parando para pedirle una ayuda, una solución y a veces para darle las gracias y alguna que otra bolsita de caramelos para sus biznietos, gracias a ella muchas personas están acompañadas.

ELLA debe cuidarse pero ocupa su tiempo en cuidar a los demás.

ESOS ojos azules necesitan que se eche gotas muy a menudo, dice su médico que tiene los ojos secos.


Lo que ocurre es que sus ojos se quedaron secos por tantas lágrimas derramadas en un ayer lleno de tristezas y ausencias.

Hoy ELLA vive rodeada de sus dos hijos, de sus nietas y de sus tres biznietos y para todos nosotros ELLA es imprescindible, absolutamente y amorosamente imprescindible.

ELLA …es…. MI MADRE….MI AMIGA
Si….MI MADRE

TE QUIERO TE ADMIRO Y TE RESPETO

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ELLA, SIEMPRE MI MADRE

agosto 20, 2008 at 8:40 am (día de la Madre, escritos, Pensamientos)

ELLA acaba de cumplir 77 años, se levanta sobre las 7 de la mañana para comenzar sus tareas cotidianas, vive sola porque la vida le ha impuesto esa soledad obligada que te llega cuando tus hijos son mayores y tu marido ya ha terminado su presencia en esta vida.

ELLA nunca se queja, siempre ha gozado de una salud de hierro pero desde hace poquitos años la Artritis reumatoide se ha apoderado de su cuerpo, de vez en cuando siente grandes dolores que a cualquier otra persona la harían estar quieta en un sillón o en la cama, no es su caso, ella tiene una lucha con la enfermedad y con sus calmantes mira de frente a esa Artritis y la dice: “no puedes conmigo”.

ELLA hace años es monitora de un grupo de Vida Ascendente (personas mayores) en la Parroquia de nuestro barrio, se ha hecho imprescindible para muchas viejecitas que ven en ella a la persona que las escucha y entiende.

ELLA se ha hecho imprescindible incluso para otras monitoras y para el propio sacerdote que cuentan con ella para todo, no tiene tiempo de quedarse en casa, cada tarde sale para concluir aquello que quedó pendiente.

ELLA sale a la calle y la van parando para pedirle una ayuda, una solución y a veces para darle las gracias y alguna que otra bolsita de caramelos para sus biznietos, gracias a ella muchas personas están acompañadas.

ELLA debe cuidarse pero ocupa su tiempo en cuidar a los demás.

ESOS ojos azules necesitan que se eche gotas muy a menudo, dice su médico que tiene los ojos secos.


Lo que ocurre es que sus ojos se quedaron secos por tantas lágrimas derramadas en un ayer lleno de tristezas y ausencias.

Hoy ELLA vive rodeada de sus dos hijos, de sus nietas y de sus tres biznietos y para todos nosotros ELLA es imprescindible, absolutamente y amorosamente imprescindible.

ELLA …es…. MI MADRE….MI AMIGA
Si….MI MADRE

TE QUIERO TE ADMIRO Y TE RESPETO

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UN HOMBRE CON MUY MALA SUERTE

junio 21, 2008 at 6:28 am (cuentos, escritos, hombre, relatos)


Un cuento para el fin de semana:
Narrador.- Erase una vez un hombre que siempre tenía mala suerte. Los años iban pasando y aunque se esforzaba mucho, todo era en vano, seguía teniendo mala suerte. Y así pasaron muchos años años hasta que empezó a pensar de verdad en su situación. Después de darle muchas vueltas durante un buen rato, llegó a la conclusión de que necesitaba ayuda. Y…quién era más indicado para prestársela que Dios. Así que el hombre decidió ir a ver a Dios para pedirle que le cambiara su mala suerte. Metió todo lo necesario para el viaje en un atillo y se acostó.
A la mañana siguiente se puso en marcha. Y caminó, caminó y caminó durante mucho, mucho tiempo. Al cabo de algunos días, nuestro hombre llegó a la selva y, abriéndose paso entre la maleza, escuchó de repente una voz estridente:
El Lobo.- “¡Oooooooh….oooooooohh!”.
Narrador.- Asombrado buscó el origen de esa voz pensando que a lo mejor alguien podía estar necesitando su ayuda. Encontró un lobo y ¡cómo estaba el pobre animalito!. Se le podían contar las costillas y el pelo se le caía a mechones; daba lástima verlo.
El Hombre.- ¿Qué te pasa lobo?
El Lobo.- Estoy mal, de un tiempo a esta parte todo me va mal. No tienes más que observar mi aspecto…
El Hombre.- ¡No! no me cuentes nada más porque yo también tengo mala suerte. Por eso voy a ver a Dios a pedirle que me cambie la suerte.
El Lobo.- Por favor, pídele también un consejo para mí.
El Hombre.- Muy bien, no te preocupes que se lo pediré. Hasta pronto.
Narrador.- Y caminó, caminó y caminó, mucho, pero mucho tiempo. Por fin llegó a la sabana. Hacía mucho calor. El sol quemaba y la sabana no parecía tener fin.
El Hombre.- ¡Hay, que no daría yo por un poco de sombra!
Narrador.- Nada más pensarlo vio a lo lejos un maravilloso árbol frondoso que invitaba con su sombra. Pronto llegó y se recostó a descansar apoyándose en el tronco del árbol. Nada más cerrar los ojos oyó una voz.
El Árbol.- ¡Oooooooohh! ¡Ooooooooohh!
Narrador.- El hombre abrió sobresaltado los ojos pero no pudo ver a nadie que estuviera quejándose. Nuevamente se recostó, y…. ¡otra vez escucho aquella voz!
El Árbol.- ¡Oooooooohh! ¡Ooooooooohh!
Narrador.- Así sucedió varias veces sin que averiguara la procedencia de aquellos quejidos. Hasta que por fin se le ocurrió preguntar:
El Hombre.- ¿Eres tú, árbol?
El Árbol.- Sí, yo soy.
El Hombre.- ¿Qué te pasa?
El Árbol.- ¡No lo sé!, de un tiempo a esta parte todo me va mal. ¿No ves mis ramas torcidas y mis hojas marchitas?.
El Hombre.- ¡No sigas!. Ya sé de qué me estás hablando. Yo también tengo mala suerte; por eso voy a pedirle a Dios que me la cambie.
El Árbol.- Por favor, pídele también un consejo para mí.
El Hombre.- Lo haré.
Narrador.- Y con esa promesa se marchó. Y caminó, caminó y caminó, mucho, mucho tiempo.
Después de un tiempo, el hombre empezó a adentrase en unos cerros que había más allá de la sabana. Un día, desde lo alto de una colina, avistó un maravilloso vale. Parecía un paraiso: estaba lleno de árboles, flores, prados, un riachuelo, pájaros,…Era una maravilla de lugar. Bajando al vale descubrió, en medio de aquel precioso paisaje una casa muy acojedora. Se acercó y vió que en la terraza, delante de la casa, estaba una mujer muy hermosa que parecía esperarle.
La Mujer.- Ven, viajero, ven a descansar.
Narrador.- El hombre aceptó de buen grado. Pasaron una velada muy especial. Tomaron una comida sabrosa y se contaron muchas cosas.
El Hombre.- Te veo triste.
La Mujer.- Sí, es verdad, de un tiempo para acá no me siento bien. Vivo en este lugar maravilloso y, sin embargo, noto que algo me falta.
El Hombre.- ¡No sigas!. Conozco la sensación, por eso voy a ver a Dios para que me cambie la suerte.
La Mujer.- Pues dile que te dé un consejo para mí.
Narrador.- A la Mañana siguiente el hombre emprendió de nuevo su viaje. Y caminó, caminó y caminó, mucho, mucho tiempo. Al cabo de muchos días nuestro hombre llegó al Fin del Mundo. Se asomó. Miró hacia abajo, a la derecha, a la izquierda y hacia arriba, pero no pudo ver nada. Sólo había estrellas. De repente se formó una nube enfrente de él que fue tomando la forma de la cara de un hombre.
El Hombre.- ¿Tú eres Dios?.
Dios.- Sí, yo soy.
El Hombre.- Tu sabes que las cosas me van mal y he venido para pedirte que cambies mi suerte.
Dios.- Muy bien. Estoy de acuerdo. Sólo hay una condición: tienes que estar muy atento y buscar tu buena suerte.
Narrador.- El Hombre que estaba muy contento, se despidió de Dios. Quería llegar rápidamente a su casa para ver si su suerte había cambiado realmente. Y corrió y corrió y corrió durante mucho tiempo, hasta que llegó a aquel valle. Estaba pasando de largo frente a la casa cuando la mujer lo vió y lo llamó.
La Mujer.- ¡Eh! ¡Ven aquí! Cuéntame lo que ha pasado.
El Hombre.- He visto a Dios y me ha prometido que me va a cambiar la suerte. Sólo me pidió que estuviera atento. Ahora tengo que irme, he de buscarla.
La Mujer.- ¿Y no te ha dado un consejo para mí?.
El Hombre.- A ver…a ver si recuerdo… ¡Ah! sí. Me dijo que lo que te fataba era un hombre, un compañero que compartiera la vida contigo aquí en este valle.
Narrador.- Con estas palabras a la mujer se le iluminó la cara y exclamó:
La Mujer.- ¡Sí! ¡Sí! eso es. Oye..y ¿quieres ser tú ese hombre?
El Hombre.- Me gustaría mucho pero no puedo. Tengo que seguir mi camino y buscar mi buena suerte. Adios, me voy corriendo.
Narrador.- Y corrió y corrió y corrió durante mucho tiempo. Después de varios días llegó nuevamente a la sabana y pasaba corriendo al lado del árbol, cuando este le paró e interrogó.
El Árbol.- ¿Qué ha pasado buen hombre?
Narrador.- Nuevamente el hombre relató su historia y nada más terminarla quiso salir corriendo; pero el árbol le preguntó:
El Árbol.- ¿Y para mí, para mí, Dios no te dió ningún consejo?.
El Hombre.- A ver… a ver si recuerdo…¡ah! sí, me dijo que debajo de tus raices había un enorme tesoro que te impide crecer. Lo único que tienes que hacer es sacar el tesoro; y todo te irá de nuevo bien.
Narrador.- Después de oír al árbol, el hombre quiso salir corriendo. Pero nuevamente el árbol lo paró.
El Árbol.- Mira yo no puedo sacar ese tesoro. Si tú lo quiere hacer por mí, te lo podrás llevar y así ser muy rico. A mí no me sirve y únicamente quiero que mis raices crezcan de nuevo bien.
El Hombre.- Me encantaría ayudarte, pero tengo que seguir mi camino y buscar mi buena suerte. Lo siento, adios.
Narrador.- El hombre corriendo de nuevo se alejó. Corrió y corrió y corrió durante mucho tiempo. Llegó a la selva y no pasó mucho tiempo cuando de nuevo oyó aquellos temibles quejidos del lobo. Quiso pasar de largo, pero el lobo le llamó. El hombre le contó de nuevo su historia. El lobo le preguntó:
El Lobo.- ¿Y para mí…., para mí no te dió Dios también un consejo?.
El Hombre.- A ver….a ver si me acuerdo…¡Ah! sí, me dijo que para ponerte de nuevo fuerte sólo tenías que hacer una cosa: comerte a la criatura más estúpida de la tierra, entonces te irá todo bien.
Narrador.- El lobo se levantó con sus últimas fuerzas y se abalanzó sobre nuestro hombre y…¡Lo devoró!.
Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
Autor Desconocido

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UN HOMBRE CON MUY MALA SUERTE

junio 21, 2008 at 6:28 am (cuentos, escritos, hombre, relatos)


Un cuento para el fin de semana:
Narrador.- Erase una vez un hombre que siempre tenía mala suerte. Los años iban pasando y aunque se esforzaba mucho, todo era en vano, seguía teniendo mala suerte. Y así pasaron muchos años años hasta que empezó a pensar de verdad en su situación. Después de darle muchas vueltas durante un buen rato, llegó a la conclusión de que necesitaba ayuda. Y…quién era más indicado para prestársela que Dios. Así que el hombre decidió ir a ver a Dios para pedirle que le cambiara su mala suerte. Metió todo lo necesario para el viaje en un atillo y se acostó.
A la mañana siguiente se puso en marcha. Y caminó, caminó y caminó durante mucho, mucho tiempo. Al cabo de algunos días, nuestro hombre llegó a la selva y, abriéndose paso entre la maleza, escuchó de repente una voz estridente:
El Lobo.- “¡Oooooooh….oooooooohh!”.
Narrador.- Asombrado buscó el origen de esa voz pensando que a lo mejor alguien podía estar necesitando su ayuda. Encontró un lobo y ¡cómo estaba el pobre animalito!. Se le podían contar las costillas y el pelo se le caía a mechones; daba lástima verlo.
El Hombre.- ¿Qué te pasa lobo?
El Lobo.- Estoy mal, de un tiempo a esta parte todo me va mal. No tienes más que observar mi aspecto…
El Hombre.- ¡No! no me cuentes nada más porque yo también tengo mala suerte. Por eso voy a ver a Dios a pedirle que me cambie la suerte.
El Lobo.- Por favor, pídele también un consejo para mí.
El Hombre.- Muy bien, no te preocupes que se lo pediré. Hasta pronto.
Narrador.- Y caminó, caminó y caminó, mucho, pero mucho tiempo. Por fin llegó a la sabana. Hacía mucho calor. El sol quemaba y la sabana no parecía tener fin.
El Hombre.- ¡Hay, que no daría yo por un poco de sombra!
Narrador.- Nada más pensarlo vio a lo lejos un maravilloso árbol frondoso que invitaba con su sombra. Pronto llegó y se recostó a descansar apoyándose en el tronco del árbol. Nada más cerrar los ojos oyó una voz.
El Árbol.- ¡Oooooooohh! ¡Ooooooooohh!
Narrador.- El hombre abrió sobresaltado los ojos pero no pudo ver a nadie que estuviera quejándose. Nuevamente se recostó, y…. ¡otra vez escucho aquella voz!
El Árbol.- ¡Oooooooohh! ¡Ooooooooohh!
Narrador.- Así sucedió varias veces sin que averiguara la procedencia de aquellos quejidos. Hasta que por fin se le ocurrió preguntar:
El Hombre.- ¿Eres tú, árbol?
El Árbol.- Sí, yo soy.
El Hombre.- ¿Qué te pasa?
El Árbol.- ¡No lo sé!, de un tiempo a esta parte todo me va mal. ¿No ves mis ramas torcidas y mis hojas marchitas?.
El Hombre.- ¡No sigas!. Ya sé de qué me estás hablando. Yo también tengo mala suerte; por eso voy a pedirle a Dios que me la cambie.
El Árbol.- Por favor, pídele también un consejo para mí.
El Hombre.- Lo haré.
Narrador.- Y con esa promesa se marchó. Y caminó, caminó y caminó, mucho, mucho tiempo.
Después de un tiempo, el hombre empezó a adentrase en unos cerros que había más allá de la sabana. Un día, desde lo alto de una colina, avistó un maravilloso vale. Parecía un paraiso: estaba lleno de árboles, flores, prados, un riachuelo, pájaros,…Era una maravilla de lugar. Bajando al vale descubrió, en medio de aquel precioso paisaje una casa muy acojedora. Se acercó y vió que en la terraza, delante de la casa, estaba una mujer muy hermosa que parecía esperarle.
La Mujer.- Ven, viajero, ven a descansar.
Narrador.- El hombre aceptó de buen grado. Pasaron una velada muy especial. Tomaron una comida sabrosa y se contaron muchas cosas.
El Hombre.- Te veo triste.
La Mujer.- Sí, es verdad, de un tiempo para acá no me siento bien. Vivo en este lugar maravilloso y, sin embargo, noto que algo me falta.
El Hombre.- ¡No sigas!. Conozco la sensación, por eso voy a ver a Dios para que me cambie la suerte.
La Mujer.- Pues dile que te dé un consejo para mí.
Narrador.- A la Mañana siguiente el hombre emprendió de nuevo su viaje. Y caminó, caminó y caminó, mucho, mucho tiempo. Al cabo de muchos días nuestro hombre llegó al Fin del Mundo. Se asomó. Miró hacia abajo, a la derecha, a la izquierda y hacia arriba, pero no pudo ver nada. Sólo había estrellas. De repente se formó una nube enfrente de él que fue tomando la forma de la cara de un hombre.
El Hombre.- ¿Tú eres Dios?.
Dios.- Sí, yo soy.
El Hombre.- Tu sabes que las cosas me van mal y he venido para pedirte que cambies mi suerte.
Dios.- Muy bien. Estoy de acuerdo. Sólo hay una condición: tienes que estar muy atento y buscar tu buena suerte.
Narrador.- El Hombre que estaba muy contento, se despidió de Dios. Quería llegar rápidamente a su casa para ver si su suerte había cambiado realmente. Y corrió y corrió y corrió durante mucho tiempo, hasta que llegó a aquel valle. Estaba pasando de largo frente a la casa cuando la mujer lo vió y lo llamó.
La Mujer.- ¡Eh! ¡Ven aquí! Cuéntame lo que ha pasado.
El Hombre.- He visto a Dios y me ha prometido que me va a cambiar la suerte. Sólo me pidió que estuviera atento. Ahora tengo que irme, he de buscarla.
La Mujer.- ¿Y no te ha dado un consejo para mí?.
El Hombre.- A ver…a ver si recuerdo… ¡Ah! sí. Me dijo que lo que te fataba era un hombre, un compañero que compartiera la vida contigo aquí en este valle.
Narrador.- Con estas palabras a la mujer se le iluminó la cara y exclamó:
La Mujer.- ¡Sí! ¡Sí! eso es. Oye..y ¿quieres ser tú ese hombre?
El Hombre.- Me gustaría mucho pero no puedo. Tengo que seguir mi camino y buscar mi buena suerte. Adios, me voy corriendo.
Narrador.- Y corrió y corrió y corrió durante mucho tiempo. Después de varios días llegó nuevamente a la sabana y pasaba corriendo al lado del árbol, cuando este le paró e interrogó.
El Árbol.- ¿Qué ha pasado buen hombre?
Narrador.- Nuevamente el hombre relató su historia y nada más terminarla quiso salir corriendo; pero el árbol le preguntó:
El Árbol.- ¿Y para mí, para mí, Dios no te dió ningún consejo?.
El Hombre.- A ver… a ver si recuerdo…¡ah! sí, me dijo que debajo de tus raices había un enorme tesoro que te impide crecer. Lo único que tienes que hacer es sacar el tesoro; y todo te irá de nuevo bien.
Narrador.- Después de oír al árbol, el hombre quiso salir corriendo. Pero nuevamente el árbol lo paró.
El Árbol.- Mira yo no puedo sacar ese tesoro. Si tú lo quiere hacer por mí, te lo podrás llevar y así ser muy rico. A mí no me sirve y únicamente quiero que mis raices crezcan de nuevo bien.
El Hombre.- Me encantaría ayudarte, pero tengo que seguir mi camino y buscar mi buena suerte. Lo siento, adios.
Narrador.- El hombre corriendo de nuevo se alejó. Corrió y corrió y corrió durante mucho tiempo. Llegó a la selva y no pasó mucho tiempo cuando de nuevo oyó aquellos temibles quejidos del lobo. Quiso pasar de largo, pero el lobo le llamó. El hombre le contó de nuevo su historia. El lobo le preguntó:
El Lobo.- ¿Y para mí…., para mí no te dió Dios también un consejo?.
El Hombre.- A ver….a ver si me acuerdo…¡Ah! sí, me dijo que para ponerte de nuevo fuerte sólo tenías que hacer una cosa: comerte a la criatura más estúpida de la tierra, entonces te irá todo bien.
Narrador.- El lobo se levantó con sus últimas fuerzas y se abalanzó sobre nuestro hombre y…¡Lo devoró!.
Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
Autor Desconocido

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SEGUNDA PARTE DE JUANA LA LOCA Y SU PENOSA VIDA

junio 11, 2008 at 5:36 pm (escritos, historias, juana la loca, relatos)

En el año 1502 Juana y Felipe llegaron a Fuenterrabía para ser proclamados príncipes de Asturias, y Gerona, estos títulos eran tradicionales en los herederos de Castilla y Aragón.
El 10 de marzo de 1503 nacía en Alcalá de Henares el cuarto hijo de la pareja: Fernando, el futuro Emperador de Alemania y rey de Hungría y Bohemia.
Se pensaba que Felipe tenía mucha ambición, pero por el momento sus pretensiones no podían ir más allá, (ambición política y reinar en España).
Felipe decide salir de la seria y austera corte de sus suegros, para ello pone como excusa un cierto desgobierno en sus propios estados así se fue para Flandes: Juana, en contra de su voluntad se tuvo que quedar en España. Esta separación hace que crezcan más aún sus celos, se convierten en unos celos obsesivos y enfermizos; Llegan comentarios y habladurías desde Flandes acerca de un serio desequilibrio de Juana, de esto se hace eco la corte española, sus padres los Reyes Católicos, ponen como pretexto el reciente parto de Juana e insisten en mantenerla vigilada intentando que mejore. Pero Juana tiene muy claro lo que quiere, su deseo es firme, ella quiere estar al lado de Felipe el Hermoso su esposo. Su madre intentó por todos los medios retenerla a su lado, nada la hace cambiar y embarca con destino a Flandes, allí comprueba desolada que sus temores no eran producto de su imaginación ni infundados.
Una mala noticia tiene lugar, la reina Isabel I de Castilla muere a consecuencia de un cáncer en Medina del Campo el 26 de noviembre del año 1504. Esta nueva situación obliga a la pareja a volver a España, aunque un nuevo embarazo retrasa la vuelta; a finales de 1505 nuestra Juana da luz a Maria, que se casará con el rey Luis de Hungría y Bohemia. Ya en la primavera de 1506, después de estar una breve temporada de Inglaterra, Juana y Felipe llegan a la Coruña.
En el testamento de la reina Isabel deja como heredera de la Corona de Castilla a su hija Juana, pero había una clausula, una sorpresa no esperada por Juana, esta clausula decía, que en caso de desequilibrio mental, la regencia sería encomendada a su padre D. Fernando de Aragón, esto sería una semilla que crecería y haría tener grandes enfrentamientos políticos y seguramente agravaron el estado de Juana.
La nueva Reina , estaba enamorada, para ser feliz solo necesitaba a su esposo.

Pero aquí estaban su marido Felipe y su propio padre D.Fernando, los dos tienen una fuerte disputa con una referencia en común: sus presuntos derechos a ejercer la regencia pretendiendo la incapacidad de Juana. No sería de extrañar que entre los dos urdieran con o sin razón la locura de la nueva reina.

A comienzos del mes de septiembre del año 1507 don Felipe estaba en Burgos jugando un partido de pelota. Después de acabar, sudoroso y can sado, bebió agua helada; al día siguiente amaneció con fiebre. Nunca se repuso y el 25 de septiembre del año 1507 fallecia. Se llegarón a escuchar algunas especulaciones sobre la posibilidad de un envenenamiento (no sería extraño), pero las investigaciones históricas no han podido aclarar nada.
Después de la muerte de Felipe el Hermoso, comienzas un sinfín de leyendas, muchas de ellas inciertas, pero que con el paso de los años consolidaron el personaje de “Doña Juana la Loca”.
Cuando Juana recibió la triste noticia no derramo ni una sola lagrima, pero su rostro se transformo y cambió para siempre en un gesto de desconsuelo. Su amado fue enterrado provisionalmente en Burgos, desde allí debería ser trasladado a la Capilla real de Granada, este era el lugar que indicaba el protocolo. Ocurrió que una repentina epidemia evitó que fuera así, y aconsejaron a la reina trasladarse a la Cartuja de Miraflores (Burgos), donde llevo Juana el féretro. Juana no dejo ni un solo día de visitar la cripta, después de almorzar en el monasterio, les pedía a los monjes que abrieran el ataúd para acariciar a su marido. Sentía pánico solo pensar que se podrían llevar el cuerpo de Felipe a Flandes, ella necesitaba constatar a diario que el cuerpo de su amado seguía estando allí.
El día 20 de noviembre de ese mismo año, en medio de un durísimo invierno burgalés, con nuestra reina en avanzado estado de gestación, comienza el traslado del cuerpo hasta el panteón real de Granada, Juana vagaba por caminos, atravesando campos y ciudades abrazada al ataúd. Un espectáculo tétrico con toda la comitiva, una Juana llorosa con la cara pálida y aterrada, esto conmocionaba a la gente que había por los caminos. La comitiva, encabezada por la viuda. Hacia el viaje siempre en la noche y alojándose en lugares donde las mujeres no pudieran tener contacto con el cortejo, otra cosa más para añadir a la locura de Doña Juana.
Para colmo, durante el trayecto la reina se puso de parto, tuvieron que parar en Torquemada (Palencia), y así el día 14 de enero del año 1507 nacía Catalina, quien años más tarde se casaría con Juan III de Portugal.
Después del funeral, nuestra pobre reina cayó en una gran depresión, su padre D. Fernando, ya sin rival alguno, asumió la regencia de Castilla.
D. Fernando el Católico (católico????) para tener todo bajo su control decide encerrar a su hija Juana en Tordesillas. Corría el mes de enero de 1509. En el año 1516 murio el rey, dejando el trono en manos de su nieto, el hijo de Juana, Carlos I de España (fue el niño que nació en el retrete en aquella fiesta en el Palacio de Gante) quien en el futuro se coronaría Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico con el nombre de Carlos V de Alemania.
No cambio para nada la suerte de nuestra Juana con el cambio de monarca; su propio hijo también estaba interesado en que figurase de manera oficial su incapacidad, de lo contrario no podría ser el Rey, y como un mal hijo, mantuvo a su madre encerrada. Allí permaneció el resto de sus días nuestra Juana, vestida siempre de negro, dicen que algunos días se la escuchaba llorar llamando desconsolada a su esposo, incluso dicen que algunas veces se la escuchaba dialogar con él como si estuviera presente, todo esto fue lo que acentuó su problema mental.
El día 12 de abril del año 1555 fallecía doña Juana, después de permanecer 46 larguísimos años encerrada, tenía el cuerpo cubierto de llagas porque se negaba a ser aseada y no se cambiaba de ropa, quizá los celos tuvieran parte de culpa en el problema mental que tenía, pero desde luego todos participaron para empeorar su enfermedad y su situación, la hicieron tanto daño que no me extraña el desequilibrio de esta pobre mujer, primero fue su esposo, luego su padre y al final su propio hijo.
Todos prefirieron mantenerla encerrada en Tordesillas en lugar de ayudarla para intentar su recuperación, la enterraron en vida, fue aquel 12 de abril el día que Dios la liberó de su sufrimiento, desde entonces Juana permanece al lado de su amado Felipe en el panteón de la Catedral de Granada.

Fin del relato ha sido un poquito largo pero me parece interesante.

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SEGUNDA PARTE DE JUANA LA LOCA Y SU PENOSA VIDA

junio 11, 2008 at 5:36 pm (escritos, historias, juana la loca, relatos)

En el año 1502 Juana y Felipe llegaron a Fuenterrabía para ser proclamados príncipes de Asturias, y Gerona, estos títulos eran tradicionales en los herederos de Castilla y Aragón.
El 10 de marzo de 1503 nacía en Alcalá de Henares el cuarto hijo de la pareja: Fernando, el futuro Emperador de Alemania y rey de Hungría y Bohemia.
Se pensaba que Felipe tenía mucha ambición, pero por el momento sus pretensiones no podían ir más allá, (ambición política y reinar en España).
Felipe decide salir de la seria y austera corte de sus suegros, para ello pone como excusa un cierto desgobierno en sus propios estados así se fue para Flandes: Juana, en contra de su voluntad se tuvo que quedar en España. Esta separación hace que crezcan más aún sus celos, se convierten en unos celos obsesivos y enfermizos; Llegan comentarios y habladurías desde Flandes acerca de un serio desequilibrio de Juana, de esto se hace eco la corte española, sus padres los Reyes Católicos, ponen como pretexto el reciente parto de Juana e insisten en mantenerla vigilada intentando que mejore. Pero Juana tiene muy claro lo que quiere, su deseo es firme, ella quiere estar al lado de Felipe el Hermoso su esposo. Su madre intentó por todos los medios retenerla a su lado, nada la hace cambiar y embarca con destino a Flandes, allí comprueba desolada que sus temores no eran producto de su imaginación ni infundados.
Una mala noticia tiene lugar, la reina Isabel I de Castilla muere a consecuencia de un cáncer en Medina del Campo el 26 de noviembre del año 1504. Esta nueva situación obliga a la pareja a volver a España, aunque un nuevo embarazo retrasa la vuelta; a finales de 1505 nuestra Juana da luz a Maria, que se casará con el rey Luis de Hungría y Bohemia. Ya en la primavera de 1506, después de estar una breve temporada de Inglaterra, Juana y Felipe llegan a la Coruña.
En el testamento de la reina Isabel deja como heredera de la Corona de Castilla a su hija Juana, pero había una clausula, una sorpresa no esperada por Juana, esta clausula decía, que en caso de desequilibrio mental, la regencia sería encomendada a su padre D. Fernando de Aragón, esto sería una semilla que crecería y haría tener grandes enfrentamientos políticos y seguramente agravaron el estado de Juana.
La nueva Reina , estaba enamorada, para ser feliz solo necesitaba a su esposo.

Pero aquí estaban su marido Felipe y su propio padre D.Fernando, los dos tienen una fuerte disputa con una referencia en común: sus presuntos derechos a ejercer la regencia pretendiendo la incapacidad de Juana. No sería de extrañar que entre los dos urdieran con o sin razón la locura de la nueva reina.

A comienzos del mes de septiembre del año 1507 don Felipe estaba en Burgos jugando un partido de pelota. Después de acabar, sudoroso y can sado, bebió agua helada; al día siguiente amaneció con fiebre. Nunca se repuso y el 25 de septiembre del año 1507 fallecia. Se llegarón a escuchar algunas especulaciones sobre la posibilidad de un envenenamiento (no sería extraño), pero las investigaciones históricas no han podido aclarar nada.
Después de la muerte de Felipe el Hermoso, comienzas un sinfín de leyendas, muchas de ellas inciertas, pero que con el paso de los años consolidaron el personaje de “Doña Juana la Loca”.
Cuando Juana recibió la triste noticia no derramo ni una sola lagrima, pero su rostro se transformo y cambió para siempre en un gesto de desconsuelo. Su amado fue enterrado provisionalmente en Burgos, desde allí debería ser trasladado a la Capilla real de Granada, este era el lugar que indicaba el protocolo. Ocurrió que una repentina epidemia evitó que fuera así, y aconsejaron a la reina trasladarse a la Cartuja de Miraflores (Burgos), donde llevo Juana el féretro. Juana no dejo ni un solo día de visitar la cripta, después de almorzar en el monasterio, les pedía a los monjes que abrieran el ataúd para acariciar a su marido. Sentía pánico solo pensar que se podrían llevar el cuerpo de Felipe a Flandes, ella necesitaba constatar a diario que el cuerpo de su amado seguía estando allí.
El día 20 de noviembre de ese mismo año, en medio de un durísimo invierno burgalés, con nuestra reina en avanzado estado de gestación, comienza el traslado del cuerpo hasta el panteón real de Granada, Juana vagaba por caminos, atravesando campos y ciudades abrazada al ataúd. Un espectáculo tétrico con toda la comitiva, una Juana llorosa con la cara pálida y aterrada, esto conmocionaba a la gente que había por los caminos. La comitiva, encabezada por la viuda. Hacia el viaje siempre en la noche y alojándose en lugares donde las mujeres no pudieran tener contacto con el cortejo, otra cosa más para añadir a la locura de Doña Juana.
Para colmo, durante el trayecto la reina se puso de parto, tuvieron que parar en Torquemada (Palencia), y así el día 14 de enero del año 1507 nacía Catalina, quien años más tarde se casaría con Juan III de Portugal.
Después del funeral, nuestra pobre reina cayó en una gran depresión, su padre D. Fernando, ya sin rival alguno, asumió la regencia de Castilla.
D. Fernando el Católico (católico????) para tener todo bajo su control decide encerrar a su hija Juana en Tordesillas. Corría el mes de enero de 1509. En el año 1516 murio el rey, dejando el trono en manos de su nieto, el hijo de Juana, Carlos I de España (fue el niño que nació en el retrete en aquella fiesta en el Palacio de Gante) quien en el futuro se coronaría Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico con el nombre de Carlos V de Alemania.
No cambio para nada la suerte de nuestra Juana con el cambio de monarca; su propio hijo también estaba interesado en que figurase de manera oficial su incapacidad, de lo contrario no podría ser el Rey, y como un mal hijo, mantuvo a su madre encerrada. Allí permaneció el resto de sus días nuestra Juana, vestida siempre de negro, dicen que algunos días se la escuchaba llorar llamando desconsolada a su esposo, incluso dicen que algunas veces se la escuchaba dialogar con él como si estuviera presente, todo esto fue lo que acentuó su problema mental.
El día 12 de abril del año 1555 fallecía doña Juana, después de permanecer 46 larguísimos años encerrada, tenía el cuerpo cubierto de llagas porque se negaba a ser aseada y no se cambiaba de ropa, quizá los celos tuvieran parte de culpa en el problema mental que tenía, pero desde luego todos participaron para empeorar su enfermedad y su situación, la hicieron tanto daño que no me extraña el desequilibrio de esta pobre mujer, primero fue su esposo, luego su padre y al final su propio hijo.
Todos prefirieron mantenerla encerrada en Tordesillas en lugar de ayudarla para intentar su recuperación, la enterraron en vida, fue aquel 12 de abril el día que Dios la liberó de su sufrimiento, desde entonces Juana permanece al lado de su amado Felipe en el panteón de la Catedral de Granada.

Fin del relato ha sido un poquito largo pero me parece interesante.

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