La leyenda de Gabriella Erzsébet – "La Condesa Sangrienta"

enero 13, 2009 at 4:50 pm (condesa, historias, la, leyendas, sangrienta)


Una nueva Leyenda para seguir disfrutando de las historias del pasado.

Gabriella Erzsébet también llamada “La Condesa Sangrienta” nació en 1560 su familia era una de las más antiguas y adineradas de Transilvania.
Su padre fue György Báthory de Ecsed y su madre Anna Báthory , sobrina de István Báthory, Gran Príncipe de Transilvania y rey de Polonia entre 1575 y 1586. Prima de Zsigmond Báthory que fue también Gran Príncipe de Transilvania, mediante su matrimonio con la princesa María Cristina de Habsburgo. Pasó su infancia en el castillo de los Ecsed. Se dice que desde edad temprana sufría de violentos ataques, epilepsia u otra enfermedad neurológica, pero fueron desapareciendo con el tiempo.
A la temprana edad de once años fue prometida al Conde Ferenc Nádasdy de Nádasd y Fogarasföld, quien le doblaba la edad. Un año después, la enviaron a vivir al Castillo de los Nádasdy. Nunca se llevo bien con su suegra, Úrsula, matriarca del clan; al parecer, la joven Báthory presumia del rango superior de su apellido con mucha frecuencia.
Gran sorpresa se llevaron cuando a los trece años se quedó embarazada de uno de sus sirvientes. El muchacho fue “castrado y arrojado a los perros” y Gabrielle fue enviada a otro remoto castillo familiar para que diera a luz. Al bebe se le hizo desaparecer.
Aunque en aquellos tiempos no era habitual que las mujeres estuvieran preparadas culturalmente, no era el caso de esta joven, ya que recibió una buena educación y era una mujer muy culta, hablaba perfectamente el húngaro, el latín y el alemán.
Con solo 15 años, en 1575, casó con Ferenc, que entonces contaba 26 años de edad. La ceremonia tuvo lugar con gran lujo en el Castillo de Varannó. Su esposo Ferenc adoptó el apellido de soltera de su esposa ya que era mucho más ilustre que el suyo. Se fueron a vivir al Castillo de Čachtice, en compañía de su suegra Úrsula y otros miembros de la familia.
El joven Conde no permanecía mucho tiempo en el Castillo, la mayor parte del tiempo combatiendo en alguna de las muchas guerras de la zona, empalando a sus enemigos sin compasión, lo que le mereció el apodo de “Caballero Negro de Hungría”. Existe registro escrito de cómo Ferenc y Gabrielle intercambiaban información sobre las maneras más apropiadas de castigar a sus sirvientes. En 1585, diez años después de su matrimonio, la condesa tuvo a su primera hija, Ana, y en los nueve años siguientes dio también a luz a Úrsula y Katherina. Finalmente, en 1598, alumbró a su único hijo, Pál.
El día 4 de enero de 1.604, el Caballero Negro de Hungria murió de una enfermedad durante una de sus batallas, Gabrielle quedó viuda con 44 años de edad. Lo primero que hizo fue sacar del Castillo a su odiada suegra y a los demás parientes. Su suegra tenía algunas jóvenes sirvientas a las que protegía, pero Gabrielle después de expulsar a su suegra encerró a estas jóvenes en los sótanos y allí recibieron los castigos que ella creía que merecían.
Cuenta la leyenda que Gabrielle- Erzsébet, ya viuda, vio a su paso por un pueblo a una anciana decrépita y se burló de ella. La anciana ante su burla la maldijo diciéndole que ella también estaría como una vieja en poco tiempo.

. Su crueldad era tremenda:

Una de sus sirvientas adolescentes le dio sin querer un tirón de pelos mientras la peinaba. Al principio tuvo mucha suerte, la condesa reaccionó “reventándole la nariz” de un fuerte bofetón, pero cuando la sangre salpicó la piel de Gabrielle, a esta le pareció que allá donde había caído, desaparecían las arrugas y su piel recuperaba la lozanía juvenil. Consultó con sus Brujas y Alquimistas y estos le confirmaron que la sangre humana prolongaba la juventud.

Con la ayuda de su mayordomo Thorko y su corpulenta sirvienta Dorottya, desnudaron a la pobre muchacha, tras asestarle un profundo corte en el cuello, llenaron el barreño con su sangre. La Condesa tomó su primer baño de sangre.

Entre 1604 y 1610, los fieles sirvientes de Erzsébet se dedicaron a proveerla de jóvenes entre 9 y 26 años para sus rituales sangrientos. En un intento de mantener las apariencias, habría convencido al pastor protestante local para que sus víctimas tuviesen entierros cristianos respetables. Más tarde tomó la costumbre de “quemar los genitales” a algunas sirvientas con velas, carbones y hierros por pura diversión. También generalizó su práctica de beber la sangre directamente mediante mordiscos en las mejillas, los hombros y los pechos.
Como consecuencia de tantas muertes, el pastor protestante comenzó a manifestar sus dudas, morían demasiadas chicas por “causas misteriosas y desconocidas”. Así que comenzaron a enterrar en secreto los cuerpos desangrados. Llegó un momento que el guardar tal número de cuerpos en el castillo se convirtió en un gran problema. Incluso al principio se guardaron algunos cuerpos debajo de las camas. Sin embargo, el olor era tan insoportable que algunos sirvientes ocultaron los cuerpos en lugares poco seguros como, campos cercanos, silos de grano, el río que corría bajo el castillo, el jardín de verduras de la cocina, con lo que empezaron a circular leyendas entre el pueblo de la existencia de vampiros los cuales eran la causa de los cuerpos llenos de sangre que se encontraban alrededor de la aldea.
En 1609 Gabrielle, por la falta de sirvientas en la zona como consecuencia de sus numerosos crímenes, cometió el error que acabaría con ella, utilizando sus contactos, comenzó a tomar a niñas y adolescentes de buena familia para educarlas. Algunas de ellas comenzaron a morirse pronto por “causas misteriosas y desconocidas”, nada extraño de aquella época, con sus elevadísimas tasas de mortalidad infantil y juvenil, pero en el “internado” de Čachtice el número de fallecimientos era demasiado alto. Ahora las víctimas eran hijas de la aristocracia menor, por lo que sus muertes eran consideradas importantes. Esto, unido a la denuncia del pastor protestante al Rey Mátyás a través de la curia clerical, generó la apertura de una investigación mandada por el Rey para esclarecer los acontecimientos “misteriosos” que ocurrían en el lugar.
El conde György Thurzó, primo y enemigo de Gabrielle, fue nombrado investigador general por el Rey, y su testimonio fue el siguiente: Llegaron al castillo un 30 de diciembre de 1610, no hallaron oposición alguna, ni a nadie para recibirles. Lo primero que vieron fue a una sirvienta en el cepo del patio, en estado agónico debido a una paliza que le había fracturado todos los huesos de la cadera. Esto era práctica corriente y no les llamó la atención, pero al acceder al interior se encontraron a una chica desangrada en el salón, y otra que aún estaba viva aunque le habían agujereado el cuerpo. En la mazmorra encontraron a una docena de jóvenes que todavía respiraba, algunas de las cuales habían sido perforadas y cortadas en varias ocasiones a lo largo de las últimas semanas. De debajo del castillo exhumaron los cuerpos de 50 muchachas más.
Por todas partes había toneles de ceniza y de serrín, usados para recoger la sangre que se derramaba en aquel lugar. Debido a esto, todo el castillo estaba cubierto de manchas oscuras y despedía un repugnante olor a podredumbre.En el propio diario de La Condesa, aparecía escrito con todo lujo de detalles, como día a día sus víctimas eran torturadas y asesinadas, hasta sumar un total de 612 jóvenes.
.
Existen Documentos que demuestran una curiosa coincidencia, la unión entre la familia Bathory y la de Vlad Draculea, los antepasados húngaros de Draculea estaban relacionados con el clan Bathory. Entre la “ Condesa Sangrienta” y el “Conde Dracula” corría la misma sangre malvada.

Permalink 81 comentarios

La leyenda de Gabriella Erzsébet – "La Condesa Sangrienta"

enero 13, 2009 at 4:50 pm (condesa, historias, la, leyendas, sangrienta)


Una nueva Leyenda para seguir disfrutando de las historias del pasado.

Gabriella Erzsébet también llamada “La Condesa Sangrienta” nació en 1560 su familia era una de las más antiguas y adineradas de Transilvania.
Su padre fue György Báthory de Ecsed y su madre Anna Báthory , sobrina de István Báthory, Gran Príncipe de Transilvania y rey de Polonia entre 1575 y 1586. Prima de Zsigmond Báthory que fue también Gran Príncipe de Transilvania, mediante su matrimonio con la princesa María Cristina de Habsburgo. Pasó su infancia en el castillo de los Ecsed. Se dice que desde edad temprana sufría de violentos ataques, epilepsia u otra enfermedad neurológica, pero fueron desapareciendo con el tiempo.
A la temprana edad de once años fue prometida al Conde Ferenc Nádasdy de Nádasd y Fogarasföld, quien le doblaba la edad. Un año después, la enviaron a vivir al Castillo de los Nádasdy. Nunca se llevo bien con su suegra, Úrsula, matriarca del clan; al parecer, la joven Báthory presumia del rango superior de su apellido con mucha frecuencia.
Gran sorpresa se llevaron cuando a los trece años se quedó embarazada de uno de sus sirvientes. El muchacho fue “castrado y arrojado a los perros” y Gabrielle fue enviada a otro remoto castillo familiar para que diera a luz. Al bebe se le hizo desaparecer.
Aunque en aquellos tiempos no era habitual que las mujeres estuvieran preparadas culturalmente, no era el caso de esta joven, ya que recibió una buena educación y era una mujer muy culta, hablaba perfectamente el húngaro, el latín y el alemán.
Con solo 15 años, en 1575, casó con Ferenc, que entonces contaba 26 años de edad. La ceremonia tuvo lugar con gran lujo en el Castillo de Varannó. Su esposo Ferenc adoptó el apellido de soltera de su esposa ya que era mucho más ilustre que el suyo. Se fueron a vivir al Castillo de Čachtice, en compañía de su suegra Úrsula y otros miembros de la familia.
El joven Conde no permanecía mucho tiempo en el Castillo, la mayor parte del tiempo combatiendo en alguna de las muchas guerras de la zona, empalando a sus enemigos sin compasión, lo que le mereció el apodo de “Caballero Negro de Hungría”. Existe registro escrito de cómo Ferenc y Gabrielle intercambiaban información sobre las maneras más apropiadas de castigar a sus sirvientes. En 1585, diez años después de su matrimonio, la condesa tuvo a su primera hija, Ana, y en los nueve años siguientes dio también a luz a Úrsula y Katherina. Finalmente, en 1598, alumbró a su único hijo, Pál.
El día 4 de enero de 1.604, el Caballero Negro de Hungria murió de una enfermedad durante una de sus batallas, Gabrielle quedó viuda con 44 años de edad. Lo primero que hizo fue sacar del Castillo a su odiada suegra y a los demás parientes. Su suegra tenía algunas jóvenes sirvientas a las que protegía, pero Gabrielle después de expulsar a su suegra encerró a estas jóvenes en los sótanos y allí recibieron los castigos que ella creía que merecían.
Cuenta la leyenda que Gabrielle- Erzsébet, ya viuda, vio a su paso por un pueblo a una anciana decrépita y se burló de ella. La anciana ante su burla la maldijo diciéndole que ella también estaría como una vieja en poco tiempo.

. Su crueldad era tremenda:

Una de sus sirvientas adolescentes le dio sin querer un tirón de pelos mientras la peinaba. Al principio tuvo mucha suerte, la condesa reaccionó “reventándole la nariz” de un fuerte bofetón, pero cuando la sangre salpicó la piel de Gabrielle, a esta le pareció que allá donde había caído, desaparecían las arrugas y su piel recuperaba la lozanía juvenil. Consultó con sus Brujas y Alquimistas y estos le confirmaron que la sangre humana prolongaba la juventud.

Con la ayuda de su mayordomo Thorko y su corpulenta sirvienta Dorottya, desnudaron a la pobre muchacha, tras asestarle un profundo corte en el cuello, llenaron el barreño con su sangre. La Condesa tomó su primer baño de sangre.

Entre 1604 y 1610, los fieles sirvientes de Erzsébet se dedicaron a proveerla de jóvenes entre 9 y 26 años para sus rituales sangrientos. En un intento de mantener las apariencias, habría convencido al pastor protestante local para que sus víctimas tuviesen entierros cristianos respetables. Más tarde tomó la costumbre de “quemar los genitales” a algunas sirvientas con velas, carbones y hierros por pura diversión. También generalizó su práctica de beber la sangre directamente mediante mordiscos en las mejillas, los hombros y los pechos.
Como consecuencia de tantas muertes, el pastor protestante comenzó a manifestar sus dudas, morían demasiadas chicas por “causas misteriosas y desconocidas”. Así que comenzaron a enterrar en secreto los cuerpos desangrados. Llegó un momento que el guardar tal número de cuerpos en el castillo se convirtió en un gran problema. Incluso al principio se guardaron algunos cuerpos debajo de las camas. Sin embargo, el olor era tan insoportable que algunos sirvientes ocultaron los cuerpos en lugares poco seguros como, campos cercanos, silos de grano, el río que corría bajo el castillo, el jardín de verduras de la cocina, con lo que empezaron a circular leyendas entre el pueblo de la existencia de vampiros los cuales eran la causa de los cuerpos llenos de sangre que se encontraban alrededor de la aldea.
En 1609 Gabrielle, por la falta de sirvientas en la zona como consecuencia de sus numerosos crímenes, cometió el error que acabaría con ella, utilizando sus contactos, comenzó a tomar a niñas y adolescentes de buena familia para educarlas. Algunas de ellas comenzaron a morirse pronto por “causas misteriosas y desconocidas”, nada extraño de aquella época, con sus elevadísimas tasas de mortalidad infantil y juvenil, pero en el “internado” de Čachtice el número de fallecimientos era demasiado alto. Ahora las víctimas eran hijas de la aristocracia menor, por lo que sus muertes eran consideradas importantes. Esto, unido a la denuncia del pastor protestante al Rey Mátyás a través de la curia clerical, generó la apertura de una investigación mandada por el Rey para esclarecer los acontecimientos “misteriosos” que ocurrían en el lugar.
El conde György Thurzó, primo y enemigo de Gabrielle, fue nombrado investigador general por el Rey, y su testimonio fue el siguiente: Llegaron al castillo un 30 de diciembre de 1610, no hallaron oposición alguna, ni a nadie para recibirles. Lo primero que vieron fue a una sirvienta en el cepo del patio, en estado agónico debido a una paliza que le había fracturado todos los huesos de la cadera. Esto era práctica corriente y no les llamó la atención, pero al acceder al interior se encontraron a una chica desangrada en el salón, y otra que aún estaba viva aunque le habían agujereado el cuerpo. En la mazmorra encontraron a una docena de jóvenes que todavía respiraba, algunas de las cuales habían sido perforadas y cortadas en varias ocasiones a lo largo de las últimas semanas. De debajo del castillo exhumaron los cuerpos de 50 muchachas más.
Por todas partes había toneles de ceniza y de serrín, usados para recoger la sangre que se derramaba en aquel lugar. Debido a esto, todo el castillo estaba cubierto de manchas oscuras y despedía un repugnante olor a podredumbre.En el propio diario de La Condesa, aparecía escrito con todo lujo de detalles, como día a día sus víctimas eran torturadas y asesinadas, hasta sumar un total de 612 jóvenes.
.
Existen Documentos que demuestran una curiosa coincidencia, la unión entre la familia Bathory y la de Vlad Draculea, los antepasados húngaros de Draculea estaban relacionados con el clan Bathory. Entre la “ Condesa Sangrienta” y el “Conde Dracula” corría la misma sangre malvada.

Permalink Dejar un comentario