SEGUNDA PARTE DE JUANA LA LOCA Y SU PENOSA VIDA

junio 11, 2008 at 5:36 pm (escritos, historias, juana la loca, relatos)

En el año 1502 Juana y Felipe llegaron a Fuenterrabía para ser proclamados príncipes de Asturias, y Gerona, estos títulos eran tradicionales en los herederos de Castilla y Aragón.
El 10 de marzo de 1503 nacía en Alcalá de Henares el cuarto hijo de la pareja: Fernando, el futuro Emperador de Alemania y rey de Hungría y Bohemia.
Se pensaba que Felipe tenía mucha ambición, pero por el momento sus pretensiones no podían ir más allá, (ambición política y reinar en España).
Felipe decide salir de la seria y austera corte de sus suegros, para ello pone como excusa un cierto desgobierno en sus propios estados así se fue para Flandes: Juana, en contra de su voluntad se tuvo que quedar en España. Esta separación hace que crezcan más aún sus celos, se convierten en unos celos obsesivos y enfermizos; Llegan comentarios y habladurías desde Flandes acerca de un serio desequilibrio de Juana, de esto se hace eco la corte española, sus padres los Reyes Católicos, ponen como pretexto el reciente parto de Juana e insisten en mantenerla vigilada intentando que mejore. Pero Juana tiene muy claro lo que quiere, su deseo es firme, ella quiere estar al lado de Felipe el Hermoso su esposo. Su madre intentó por todos los medios retenerla a su lado, nada la hace cambiar y embarca con destino a Flandes, allí comprueba desolada que sus temores no eran producto de su imaginación ni infundados.
Una mala noticia tiene lugar, la reina Isabel I de Castilla muere a consecuencia de un cáncer en Medina del Campo el 26 de noviembre del año 1504. Esta nueva situación obliga a la pareja a volver a España, aunque un nuevo embarazo retrasa la vuelta; a finales de 1505 nuestra Juana da luz a Maria, que se casará con el rey Luis de Hungría y Bohemia. Ya en la primavera de 1506, después de estar una breve temporada de Inglaterra, Juana y Felipe llegan a la Coruña.
En el testamento de la reina Isabel deja como heredera de la Corona de Castilla a su hija Juana, pero había una clausula, una sorpresa no esperada por Juana, esta clausula decía, que en caso de desequilibrio mental, la regencia sería encomendada a su padre D. Fernando de Aragón, esto sería una semilla que crecería y haría tener grandes enfrentamientos políticos y seguramente agravaron el estado de Juana.
La nueva Reina , estaba enamorada, para ser feliz solo necesitaba a su esposo.

Pero aquí estaban su marido Felipe y su propio padre D.Fernando, los dos tienen una fuerte disputa con una referencia en común: sus presuntos derechos a ejercer la regencia pretendiendo la incapacidad de Juana. No sería de extrañar que entre los dos urdieran con o sin razón la locura de la nueva reina.

A comienzos del mes de septiembre del año 1507 don Felipe estaba en Burgos jugando un partido de pelota. Después de acabar, sudoroso y can sado, bebió agua helada; al día siguiente amaneció con fiebre. Nunca se repuso y el 25 de septiembre del año 1507 fallecia. Se llegarón a escuchar algunas especulaciones sobre la posibilidad de un envenenamiento (no sería extraño), pero las investigaciones históricas no han podido aclarar nada.
Después de la muerte de Felipe el Hermoso, comienzas un sinfín de leyendas, muchas de ellas inciertas, pero que con el paso de los años consolidaron el personaje de “Doña Juana la Loca”.
Cuando Juana recibió la triste noticia no derramo ni una sola lagrima, pero su rostro se transformo y cambió para siempre en un gesto de desconsuelo. Su amado fue enterrado provisionalmente en Burgos, desde allí debería ser trasladado a la Capilla real de Granada, este era el lugar que indicaba el protocolo. Ocurrió que una repentina epidemia evitó que fuera así, y aconsejaron a la reina trasladarse a la Cartuja de Miraflores (Burgos), donde llevo Juana el féretro. Juana no dejo ni un solo día de visitar la cripta, después de almorzar en el monasterio, les pedía a los monjes que abrieran el ataúd para acariciar a su marido. Sentía pánico solo pensar que se podrían llevar el cuerpo de Felipe a Flandes, ella necesitaba constatar a diario que el cuerpo de su amado seguía estando allí.
El día 20 de noviembre de ese mismo año, en medio de un durísimo invierno burgalés, con nuestra reina en avanzado estado de gestación, comienza el traslado del cuerpo hasta el panteón real de Granada, Juana vagaba por caminos, atravesando campos y ciudades abrazada al ataúd. Un espectáculo tétrico con toda la comitiva, una Juana llorosa con la cara pálida y aterrada, esto conmocionaba a la gente que había por los caminos. La comitiva, encabezada por la viuda. Hacia el viaje siempre en la noche y alojándose en lugares donde las mujeres no pudieran tener contacto con el cortejo, otra cosa más para añadir a la locura de Doña Juana.
Para colmo, durante el trayecto la reina se puso de parto, tuvieron que parar en Torquemada (Palencia), y así el día 14 de enero del año 1507 nacía Catalina, quien años más tarde se casaría con Juan III de Portugal.
Después del funeral, nuestra pobre reina cayó en una gran depresión, su padre D. Fernando, ya sin rival alguno, asumió la regencia de Castilla.
D. Fernando el Católico (católico????) para tener todo bajo su control decide encerrar a su hija Juana en Tordesillas. Corría el mes de enero de 1509. En el año 1516 murio el rey, dejando el trono en manos de su nieto, el hijo de Juana, Carlos I de España (fue el niño que nació en el retrete en aquella fiesta en el Palacio de Gante) quien en el futuro se coronaría Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico con el nombre de Carlos V de Alemania.
No cambio para nada la suerte de nuestra Juana con el cambio de monarca; su propio hijo también estaba interesado en que figurase de manera oficial su incapacidad, de lo contrario no podría ser el Rey, y como un mal hijo, mantuvo a su madre encerrada. Allí permaneció el resto de sus días nuestra Juana, vestida siempre de negro, dicen que algunos días se la escuchaba llorar llamando desconsolada a su esposo, incluso dicen que algunas veces se la escuchaba dialogar con él como si estuviera presente, todo esto fue lo que acentuó su problema mental.
El día 12 de abril del año 1555 fallecía doña Juana, después de permanecer 46 larguísimos años encerrada, tenía el cuerpo cubierto de llagas porque se negaba a ser aseada y no se cambiaba de ropa, quizá los celos tuvieran parte de culpa en el problema mental que tenía, pero desde luego todos participaron para empeorar su enfermedad y su situación, la hicieron tanto daño que no me extraña el desequilibrio de esta pobre mujer, primero fue su esposo, luego su padre y al final su propio hijo.
Todos prefirieron mantenerla encerrada en Tordesillas en lugar de ayudarla para intentar su recuperación, la enterraron en vida, fue aquel 12 de abril el día que Dios la liberó de su sufrimiento, desde entonces Juana permanece al lado de su amado Felipe en el panteón de la Catedral de Granada.

Fin del relato ha sido un poquito largo pero me parece interesante.
Anuncios

Permalink 16 comentarios

SEGUNDA PARTE DE JUANA LA LOCA Y SU PENOSA VIDA

junio 11, 2008 at 5:36 pm (escritos, historias, juana la loca, relatos)

En el año 1502 Juana y Felipe llegaron a Fuenterrabía para ser proclamados príncipes de Asturias, y Gerona, estos títulos eran tradicionales en los herederos de Castilla y Aragón.
El 10 de marzo de 1503 nacía en Alcalá de Henares el cuarto hijo de la pareja: Fernando, el futuro Emperador de Alemania y rey de Hungría y Bohemia.
Se pensaba que Felipe tenía mucha ambición, pero por el momento sus pretensiones no podían ir más allá, (ambición política y reinar en España).
Felipe decide salir de la seria y austera corte de sus suegros, para ello pone como excusa un cierto desgobierno en sus propios estados así se fue para Flandes: Juana, en contra de su voluntad se tuvo que quedar en España. Esta separación hace que crezcan más aún sus celos, se convierten en unos celos obsesivos y enfermizos; Llegan comentarios y habladurías desde Flandes acerca de un serio desequilibrio de Juana, de esto se hace eco la corte española, sus padres los Reyes Católicos, ponen como pretexto el reciente parto de Juana e insisten en mantenerla vigilada intentando que mejore. Pero Juana tiene muy claro lo que quiere, su deseo es firme, ella quiere estar al lado de Felipe el Hermoso su esposo. Su madre intentó por todos los medios retenerla a su lado, nada la hace cambiar y embarca con destino a Flandes, allí comprueba desolada que sus temores no eran producto de su imaginación ni infundados.
Una mala noticia tiene lugar, la reina Isabel I de Castilla muere a consecuencia de un cáncer en Medina del Campo el 26 de noviembre del año 1504. Esta nueva situación obliga a la pareja a volver a España, aunque un nuevo embarazo retrasa la vuelta; a finales de 1505 nuestra Juana da luz a Maria, que se casará con el rey Luis de Hungría y Bohemia. Ya en la primavera de 1506, después de estar una breve temporada de Inglaterra, Juana y Felipe llegan a la Coruña.
En el testamento de la reina Isabel deja como heredera de la Corona de Castilla a su hija Juana, pero había una clausula, una sorpresa no esperada por Juana, esta clausula decía, que en caso de desequilibrio mental, la regencia sería encomendada a su padre D. Fernando de Aragón, esto sería una semilla que crecería y haría tener grandes enfrentamientos políticos y seguramente agravaron el estado de Juana.
La nueva Reina , estaba enamorada, para ser feliz solo necesitaba a su esposo.

Pero aquí estaban su marido Felipe y su propio padre D.Fernando, los dos tienen una fuerte disputa con una referencia en común: sus presuntos derechos a ejercer la regencia pretendiendo la incapacidad de Juana. No sería de extrañar que entre los dos urdieran con o sin razón la locura de la nueva reina.

A comienzos del mes de septiembre del año 1507 don Felipe estaba en Burgos jugando un partido de pelota. Después de acabar, sudoroso y can sado, bebió agua helada; al día siguiente amaneció con fiebre. Nunca se repuso y el 25 de septiembre del año 1507 fallecia. Se llegarón a escuchar algunas especulaciones sobre la posibilidad de un envenenamiento (no sería extraño), pero las investigaciones históricas no han podido aclarar nada.
Después de la muerte de Felipe el Hermoso, comienzas un sinfín de leyendas, muchas de ellas inciertas, pero que con el paso de los años consolidaron el personaje de “Doña Juana la Loca”.
Cuando Juana recibió la triste noticia no derramo ni una sola lagrima, pero su rostro se transformo y cambió para siempre en un gesto de desconsuelo. Su amado fue enterrado provisionalmente en Burgos, desde allí debería ser trasladado a la Capilla real de Granada, este era el lugar que indicaba el protocolo. Ocurrió que una repentina epidemia evitó que fuera así, y aconsejaron a la reina trasladarse a la Cartuja de Miraflores (Burgos), donde llevo Juana el féretro. Juana no dejo ni un solo día de visitar la cripta, después de almorzar en el monasterio, les pedía a los monjes que abrieran el ataúd para acariciar a su marido. Sentía pánico solo pensar que se podrían llevar el cuerpo de Felipe a Flandes, ella necesitaba constatar a diario que el cuerpo de su amado seguía estando allí.
El día 20 de noviembre de ese mismo año, en medio de un durísimo invierno burgalés, con nuestra reina en avanzado estado de gestación, comienza el traslado del cuerpo hasta el panteón real de Granada, Juana vagaba por caminos, atravesando campos y ciudades abrazada al ataúd. Un espectáculo tétrico con toda la comitiva, una Juana llorosa con la cara pálida y aterrada, esto conmocionaba a la gente que había por los caminos. La comitiva, encabezada por la viuda. Hacia el viaje siempre en la noche y alojándose en lugares donde las mujeres no pudieran tener contacto con el cortejo, otra cosa más para añadir a la locura de Doña Juana.
Para colmo, durante el trayecto la reina se puso de parto, tuvieron que parar en Torquemada (Palencia), y así el día 14 de enero del año 1507 nacía Catalina, quien años más tarde se casaría con Juan III de Portugal.
Después del funeral, nuestra pobre reina cayó en una gran depresión, su padre D. Fernando, ya sin rival alguno, asumió la regencia de Castilla.
D. Fernando el Católico (católico????) para tener todo bajo su control decide encerrar a su hija Juana en Tordesillas. Corría el mes de enero de 1509. En el año 1516 murio el rey, dejando el trono en manos de su nieto, el hijo de Juana, Carlos I de España (fue el niño que nació en el retrete en aquella fiesta en el Palacio de Gante) quien en el futuro se coronaría Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico con el nombre de Carlos V de Alemania.
No cambio para nada la suerte de nuestra Juana con el cambio de monarca; su propio hijo también estaba interesado en que figurase de manera oficial su incapacidad, de lo contrario no podría ser el Rey, y como un mal hijo, mantuvo a su madre encerrada. Allí permaneció el resto de sus días nuestra Juana, vestida siempre de negro, dicen que algunos días se la escuchaba llorar llamando desconsolada a su esposo, incluso dicen que algunas veces se la escuchaba dialogar con él como si estuviera presente, todo esto fue lo que acentuó su problema mental.
El día 12 de abril del año 1555 fallecía doña Juana, después de permanecer 46 larguísimos años encerrada, tenía el cuerpo cubierto de llagas porque se negaba a ser aseada y no se cambiaba de ropa, quizá los celos tuvieran parte de culpa en el problema mental que tenía, pero desde luego todos participaron para empeorar su enfermedad y su situación, la hicieron tanto daño que no me extraña el desequilibrio de esta pobre mujer, primero fue su esposo, luego su padre y al final su propio hijo.
Todos prefirieron mantenerla encerrada en Tordesillas en lugar de ayudarla para intentar su recuperación, la enterraron en vida, fue aquel 12 de abril el día que Dios la liberó de su sufrimiento, desde entonces Juana permanece al lado de su amado Felipe en el panteón de la Catedral de Granada.

Fin del relato ha sido un poquito largo pero me parece interesante.

Permalink 16 comentarios

JUANA LA LOCA, PERO ESTABA LOCA O LA VOLVIERON LOCA LOS DEMAS?

junio 10, 2008 at 4:52 pm (escritos, hisriruas, juana la loca, relatos)

Photo Sharing

Apasionante vida de una Mujer marcada por el amor y las ansias de poder de los que la rodeaban.

Juana era la tercera hija de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón (Los Reyes Católicos),
Nació en la ciudad de Toledo el día 6 de noviembre de 1479.
Se parecía muchísimo a su abuela paterna y su madre en broma llamaba a la niña “mi suegra”
Recibió una esmeradísima educación, en algún momento quiso ser monja por su vena mística, pero sus padres tenían para ella otros planes, Juana era muy atractiva y con sus 16 añitos, se casaba con el archiduque Felipe al que todos conocían como El Hermoso (no lo entiendo porque era más bien feo), era el hijo pequeño del Emperador.

Felipe el Hermoso era hijo del emperador Maximiliano I y de Maria de Borgoña, tuvo muchos títulos nobiliarios; duque de Borgoña, de Luxemburgo, de Bramante, de Gueldres y Limburgo y conde de Tirol, Artois y Flandes. Felipe tenía un buen físico, un cuerpo bien proporcionado que mantenía en su punto ejercitándose con el deporte de su tiempo.
Tuvo fama entre las mujeres ya que se le atribuyen un buen número de amantes en la corte borgoña. Tanto él como su hermana Margarita tuvieron matrimonios concertados.
Cuentan que cuando se conocieron Juana y Felipe saltaron chispas, fue un flechazo de deseo y atracción física, se casarón en Lille, el día 21 de agosto de 1496. Como ya he dicho fue tanto el deseo del uno por el otro que tuvieron que adelantar la boda para permitir a la pareja apagar esos deseos tan fogosos ya dentro del matrimonio.

Como era de esperar Juana se quedo embarazada y el día 15 de noviembre de 1498, nació su primera hija a la que llamarón Leonor (en el futuro sería una de las primeras bazas en la política exterior de su hermano, el emperador Carlos, se casaría primero con el rey Manuel I de Portugal y quedaría viuda volviendo a casarse con Francisco I de Francia). Según dicen después de este embarazo Felipe cambio de actitud y volvió a tener relaciones amorosas con otras damas de la corte.
Esta situación la conocía todo el mundo y por supuesto llegó a oídos de su esposa la enamorada Juana. Pero para la sorpresa de todos ella no reaccionó de acuerdo con la elegancia y diplomacia que le exigía su posición, en lugar de transigir y aguantar esa situación, exigió fidelidad a su marido. No le sentó nada bien a Felipe esta exigencia, y sin hacer ningún caso siguió dando rienda suelta a sus apetencias con otras mujeres, Juana estaba llena de celos (con razón), quiso y puso todo de su parte para que su esposo volviera a tener con ella aquellas apasionadas relaciones del principio, así tuvieron cinco hijo más n el corto espacio de siete años, sin dejar de vigilar constantemente a su amadísimo pero infiel marido, esto hizo que diera lugar a muchas situaciones embarazosas y complicadas, algunas anécdotas serian estas:

Juana estaba convencida que una de sus damas de compañía era amante de de Felipe y ni corta ni perezosa pego a la dama y la corto el pelo con sus propias manos.
El 24 de febrero de 1500 nacía su segundo hijo, Carlos, el futuro Emperador. Según se cuenta que el parto tuvo lugar en un pequeño retrete en el Palacio de Gante, el motivo de tal situación fue porque Juana a pesar de su avanzadísimo estado quiso acudir a una fiesta para poder vigilar continuamente a su marido, y allí tuvo la sorpresa de romper aguas.

Ante tales actitudes y situaciones, los cortesanos comenzaban a sospechar que Juana tenía algún desequilibrio comenzando poco a poco a construirse la leyenda de la locura.
Desde el nacimiento de su hijo Carlos parece que la pareja mejoro su relación.
Mañana continua la segunda parte

Permalink 36 comentarios