Personas que vivieron la experiencia de La Santa Compaña

abril 21, 2008 at 7:13 am (escritos, experiencias, relatos)

EL CASO DE SOFIA PEREZ

En el municipio pontevedrés de Budiño existe uno de los casos más típicos y arquetípicos de aparición de la Santa Compaña.

Sofía R.Pérez es un ama de casa de 42 años, madre de cuatro hijos, conocida y respetada por todos los vecinos del pueblo. A pesar del tiempo transcurrido desde su experiencia, Sofía la recuerda perfectamente.

«Yo tenía ocho años comenta cuando ocurrió. Mi madre y yo habíamos salido para visitar a una amiga y bajábamos por el camino de detrás de la casa, cerca del cementerio.

No era muy tarde, pero como era invierno ya era de noche. Fue justo al llegar al cruce. Yo oí un ruido de pasos muy grande, como si se acercase mucha gente. Le pregunté a mamá si lo oía y dijo que sí. Entonces vimos que bajaba por la carretera una procesión, como de un entierro. Eran muchos, no sé el número, pero todos vestían igual. Llevaban una especie de túnicas negras que les cubrían todo el cuerpo, con una capucha también negra. Pasaron muy cerca de nosotros.

Nos quedamos paralizadas. Yo era muy pequeña y no entendía muy bien qué era aquello, pero mi madre estaba aterrorizada, me apretaba muy fuerte contra ella, diciéndome que no hiciera ruido. Y cuál fue nuestra sorpresa que al final de la fila de «La Compaña», vimos a una mujer; ¡A una vecina nuestra!.!

Era la «Tía Preciosa», una vecina que vivía unas casas más arriba de la nuestra. Yo la reconocí por su forma de andar, porque tenía un defecto en las piernas y luego la vimos muy claramente. Llevaba como un palo en la mano y una especie de «piedra» como un mármol, pero muy, muy brillante. Pasó a nuestro lado en silencio «como un ánima». Y se fue detrás de la Santa Compaña.

No nos dio tiempo de preguntarle qué hacía allí. Cuatro días después de pasar esto, «a tía Preciosa» moría. Estaba en la cocina y un rayo entró por la chimenea y la mató. Yo creo que aquello fue un aviso… todos avisamos antes de morir…».

EL DOCTOR PEDROSA cuenta; “regresaba a casa al filo de las dos de la madrugada tras atender un parto difícil en una aldea vecina. Al doblar un recodo del camino se encontró con «La Compaña». Era un grupo de unas ocho tétricas figuras vestidas de blanco y cubiertas con sendas capuchas comandado por un pálido individuo que portaba una gran cruz de madera. La fantasmal comitiva se movía en el más absoluto silencio, mientras un fuerte olor a cera quemada lo inundaba todo. De repente, el grupo se detuvo frente a la casa de Manolo, el de la ferretería. El pánico dominó al doctor Pereira que salió disparado, como alma que lleva el diablo, para refugiarse en su vivienda, al otro lado del pueblo. Atrás quedaba el «mito imposible» que había visto con sus propios ojos: «La Santa Compaña». Cuatro días después Manolo el ferretero moría de un infarto en la tasca del pueblo…”

En un pequeño pueblo costero de la provincia de A Coruña, un hombre pudo presenciar la visión de múltiples fenómenos de este estilo. Intentaré reproducir con la mayor fidelidad lo que él contaba.
Tenía 2 oficios: era enterrador y trabajaba en un cine.
“La primera vez que vio La Santa Compaña estaba solo en el cine: un numeroso grupo se le apareció, sabía que estaba absolutamente solo, no quería mirar, solo olvidarse de lo que había visto, pero a estas apariciones sucedieron otras y casi siempre mostrándole la persona que moriría. Es bastante inusual que la compaña se aparezca en este tipo de lugares, pero según este testigo, así fue la mayor parte de las veces.
En una ocasión, estaba en el cementerio y oyó golpes en uno de los nichos, pertenecientes a una familia del pueblo. A continuación se fue a trabajar a la “glorieta” (este es el nombre dado a la caseta que hay en los cementerios en donde el enterrador guardaba sus herramientas y en donde se practicaban las autopsias), estando allí se dio cuenta de que no estaba solo, “alguien” cogió sus herramientas y las tiró fuera, salió a recogerlas y nuevamente se las tiraron, hasta que lo echaron, de alguna manera comprendió que los estaba molestando, así que desistió en su empeño y decidió irse a casa. Al salir se encontró con una vecina que estaba colocando flores a su familia, le dijo que se iba. Esa misma noche moría una mujer acuchillada por su marido y que este hombre enterró en el mismo nicho de donde habían salido los golpes. Días mas tarde la vecina le confesó que aquel día, cuando se dirigía hacia la verja del cementerio, fue tirada al suelo, golpeada y pisoteada por un grupo de gente que ella definió como la Santa Compaña.
En aquella época era común que la persona que cerraba el cementerio (en este caso el hombre del que hablo), preguntase a gritos antes de cerrar “¿queda alguien?”. Uno de esos días como siempre y tras preguntar, cerró y se fue a trabajar al cine.
Horas más tarde fueron a buscarlo para que abriese la verja del cementerio, en donde se encontraba una mujer aterrorizada y con un fuerte ataque de nervios. Se extrañaron de qué la mujer no contestase a la pregunta de rigor a lo que ella respondió que un grupo de las características de la Compaña se lo impidió, la pusieron encima de una sepultura contigua a la suya sin posibilidad de moverse ni gritar. A los pocos días una persona era enterrada en esa sepultura.
Este hombre del que hablo sabía siempre de antemano quien de sus conocidos, amigos o familiares iba a morir, no siempre de la misma forma, algunas veces veía a la persona, otras el entierro, o con algún “aviso”. Incluso llegó a ver el entierro de su propio hijo, aunque en esta ocasión se equivocó. Veía un entierro en el cual estaban todos los miembros de su familia, excepto su hija, que estaba embarazada y con algunas complicaciones debido a ello. Como estaba preocupado por la salud de su hija, le pasó inadvertido que otro de sus hijos faltase. Este hijo sufrió un aparatoso accidente laboral en un astillero de la zona y murió, al tiempo que su hija permanecía ingresada en el hospital con su bebé recién nacido, por eso faltaban ambos en la visualización del entierro.
En otra ocasión estaba en una tienda, vio entrar a tres niños. Una vez que se hubieron marchado los niños, la tendera y un par de personas más, hablaron de los dos niños que acababan de entrar. Se sorprendió porque vio tres niños (a los cuales conocía perfectamente) y no dos. Preguntó si todos habían visto solo dos niños, todos los allí presentes así lo confirmaron, así que preguntó quienes eran. En ese instante supo que el tercero al que nadie mencionó, moriría y así fue.
El tercer niño, que solo él vio, murió al poco tiempo.”

Estas son experiencias que he encontrado de personas que han vivido en carne propia la aventura de la Santa Compaña, gracias a Dios a ninguno le ocurrio nada pero…. nunca lo olvidarán.

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Personas que vivieron la experiencia de La Santa Compaña

abril 21, 2008 at 7:13 am (escritos, experiencias, relatos)

EL CASO DE SOFIA PEREZ

En el municipio pontevedrés de Budiño existe uno de los casos más típicos y arquetípicos de aparición de la Santa Compaña.

Sofía R.Pérez es un ama de casa de 42 años, madre de cuatro hijos, conocida y respetada por todos los vecinos del pueblo. A pesar del tiempo transcurrido desde su experiencia, Sofía la recuerda perfectamente.

«Yo tenía ocho años comenta cuando ocurrió. Mi madre y yo habíamos salido para visitar a una amiga y bajábamos por el camino de detrás de la casa, cerca del cementerio.

No era muy tarde, pero como era invierno ya era de noche. Fue justo al llegar al cruce. Yo oí un ruido de pasos muy grande, como si se acercase mucha gente. Le pregunté a mamá si lo oía y dijo que sí. Entonces vimos que bajaba por la carretera una procesión, como de un entierro. Eran muchos, no sé el número, pero todos vestían igual. Llevaban una especie de túnicas negras que les cubrían todo el cuerpo, con una capucha también negra. Pasaron muy cerca de nosotros.

Nos quedamos paralizadas. Yo era muy pequeña y no entendía muy bien qué era aquello, pero mi madre estaba aterrorizada, me apretaba muy fuerte contra ella, diciéndome que no hiciera ruido. Y cuál fue nuestra sorpresa que al final de la fila de «La Compaña», vimos a una mujer; ¡A una vecina nuestra!.!

Era la «Tía Preciosa», una vecina que vivía unas casas más arriba de la nuestra. Yo la reconocí por su forma de andar, porque tenía un defecto en las piernas y luego la vimos muy claramente. Llevaba como un palo en la mano y una especie de «piedra» como un mármol, pero muy, muy brillante. Pasó a nuestro lado en silencio «como un ánima». Y se fue detrás de la Santa Compaña.

No nos dio tiempo de preguntarle qué hacía allí. Cuatro días después de pasar esto, «a tía Preciosa» moría. Estaba en la cocina y un rayo entró por la chimenea y la mató. Yo creo que aquello fue un aviso… todos avisamos antes de morir…».

EL DOCTOR PEDROSA cuenta; “regresaba a casa al filo de las dos de la madrugada tras atender un parto difícil en una aldea vecina. Al doblar un recodo del camino se encontró con «La Compaña». Era un grupo de unas ocho tétricas figuras vestidas de blanco y cubiertas con sendas capuchas comandado por un pálido individuo que portaba una gran cruz de madera. La fantasmal comitiva se movía en el más absoluto silencio, mientras un fuerte olor a cera quemada lo inundaba todo. De repente, el grupo se detuvo frente a la casa de Manolo, el de la ferretería. El pánico dominó al doctor Pereira que salió disparado, como alma que lleva el diablo, para refugiarse en su vivienda, al otro lado del pueblo. Atrás quedaba el «mito imposible» que había visto con sus propios ojos: «La Santa Compaña». Cuatro días después Manolo el ferretero moría de un infarto en la tasca del pueblo…”

En un pequeño pueblo costero de la provincia de A Coruña, un hombre pudo presenciar la visión de múltiples fenómenos de este estilo. Intentaré reproducir con la mayor fidelidad lo que él contaba.
Tenía 2 oficios: era enterrador y trabajaba en un cine.
“La primera vez que vio La Santa Compaña estaba solo en el cine: un numeroso grupo se le apareció, sabía que estaba absolutamente solo, no quería mirar, solo olvidarse de lo que había visto, pero a estas apariciones sucedieron otras y casi siempre mostrándole la persona que moriría. Es bastante inusual que la compaña se aparezca en este tipo de lugares, pero según este testigo, así fue la mayor parte de las veces.
En una ocasión, estaba en el cementerio y oyó golpes en uno de los nichos, pertenecientes a una familia del pueblo. A continuación se fue a trabajar a la “glorieta” (este es el nombre dado a la caseta que hay en los cementerios en donde el enterrador guardaba sus herramientas y en donde se practicaban las autopsias), estando allí se dio cuenta de que no estaba solo, “alguien” cogió sus herramientas y las tiró fuera, salió a recogerlas y nuevamente se las tiraron, hasta que lo echaron, de alguna manera comprendió que los estaba molestando, así que desistió en su empeño y decidió irse a casa. Al salir se encontró con una vecina que estaba colocando flores a su familia, le dijo que se iba. Esa misma noche moría una mujer acuchillada por su marido y que este hombre enterró en el mismo nicho de donde habían salido los golpes. Días mas tarde la vecina le confesó que aquel día, cuando se dirigía hacia la verja del cementerio, fue tirada al suelo, golpeada y pisoteada por un grupo de gente que ella definió como la Santa Compaña.
En aquella época era común que la persona que cerraba el cementerio (en este caso el hombre del que hablo), preguntase a gritos antes de cerrar “¿queda alguien?”. Uno de esos días como siempre y tras preguntar, cerró y se fue a trabajar al cine.
Horas más tarde fueron a buscarlo para que abriese la verja del cementerio, en donde se encontraba una mujer aterrorizada y con un fuerte ataque de nervios. Se extrañaron de qué la mujer no contestase a la pregunta de rigor a lo que ella respondió que un grupo de las características de la Compaña se lo impidió, la pusieron encima de una sepultura contigua a la suya sin posibilidad de moverse ni gritar. A los pocos días una persona era enterrada en esa sepultura.
Este hombre del que hablo sabía siempre de antemano quien de sus conocidos, amigos o familiares iba a morir, no siempre de la misma forma, algunas veces veía a la persona, otras el entierro, o con algún “aviso”. Incluso llegó a ver el entierro de su propio hijo, aunque en esta ocasión se equivocó. Veía un entierro en el cual estaban todos los miembros de su familia, excepto su hija, que estaba embarazada y con algunas complicaciones debido a ello. Como estaba preocupado por la salud de su hija, le pasó inadvertido que otro de sus hijos faltase. Este hijo sufrió un aparatoso accidente laboral en un astillero de la zona y murió, al tiempo que su hija permanecía ingresada en el hospital con su bebé recién nacido, por eso faltaban ambos en la visualización del entierro.
En otra ocasión estaba en una tienda, vio entrar a tres niños. Una vez que se hubieron marchado los niños, la tendera y un par de personas más, hablaron de los dos niños que acababan de entrar. Se sorprendió porque vio tres niños (a los cuales conocía perfectamente) y no dos. Preguntó si todos habían visto solo dos niños, todos los allí presentes así lo confirmaron, así que preguntó quienes eran. En ese instante supo que el tercero al que nadie mencionó, moriría y así fue.
El tercer niño, que solo él vio, murió al poco tiempo.”

Estas son experiencias que he encontrado de personas que han vivido en carne propia la aventura de la Santa Compaña, gracias a Dios a ninguno le ocurrio nada pero…. nunca lo olvidarán.

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hay vida despues de la muerte?

febrero 26, 2008 at 7:35 pm (experiencias, muerte)


Hoy escribo sobre un tema que para mí se merece el máximo respeto, son miles de personas repartidas por todo el mundo de diferentes religiones, diferentes clases sociales, personas que no tenían nada en común hasta el momento en que les unió la experiencia más grande de sus vidas.
Repartidas por todo el mundo , se encuentran personas que han sido declaradas clínicamente muertas y que luego han sido reanimadas, todas estas personas han tenido experiencias cercanas a la muerte, y todas ellas y de forma independiente, han contado su vivencia que parecía seguir el mismo patrón.
.Audición de un zumbido extraño
.Visión de su propio cuerpo visualizado desde fuera
.Sensación de encontrarse en un túnel oscuro, al final del cual pueden ver la luz
.Encuentro con familiares ó amigos que habían fallecido
.Tuvieron un diálogo con un ser luminoso
.Vieron su propia vida
Todo esto lo sintieron hasta experimentar el regreso al cuerpo.
Dejo el testimonio de una de estas personas.
Caminaba hacia mi trabajo como un día cualquiera…
De repente vi mi cuerpo tirado en la calle, y muchas personas a mi alrededor diciendo que estaba muerto. Sentía una paz interior y estaba rodeado de amor. Vagaba por algunos lugares y desperté.
Comencé a elevarme lentamente y vi un túnel muy oscuro, y al final una luz casi cegadora. Veía también otras personas desnudas que iban hacia la luz.
…en el camino hacia el túnel, vi a mis familiares y amigos más queridos que ya habían fallecido. Me decían que no estaba preparado para morir…
Podría poneros muchísimos más testimonios pero con este para el tema que tocamos es suficiente.
Yo tengo muy claro lo que siento y lo que creo, pero tú lo tienes también?
Cuentamelo.

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hay vida despues de la muerte?

febrero 26, 2008 at 2:44 pm (experiencias, muerte)


Hoy escribo sobre un tema que para mí se merece el máximo respeto, son miles de personas repartidas por todo el mundo de diferentes religiones, diferentes clases sociales, personas que no tenían nada en común hasta el momento en que les unió la experiencia más grande de sus vidas.
Repartidas por todo el mundo , se encuentran personas que han sido declaradas clínicamente muertas y que luego han sido reanimadas, todas estas personas han tenido experiencias cercanas a la muerte, y todas ellas y de forma independiente, han contado su vivencia que parecía seguir el mismo patrón.
.Audición de un zumbido extraño
.Visión de su propio cuerpo visualizado desde fuera
.Sensación de encontrarse en un túnel oscuro, al final del cual pueden ver la luz
.Encuentro con familiares ó amigos que habían fallecido
.Tuvieron un diálogo con un ser luminoso
.Vieron su propia vida
Todo esto lo sintieron hasta experimentar el regreso al cuerpo.
Dejo el testimonio de una de estas personas.
Caminaba hacia mi trabajo como un día cualquiera…
De repente vi mi cuerpo tirado en la calle, y muchas personas a mi alrededor diciendo que estaba muerto. Sentía una paz interior y estaba rodeado de amor. Vagaba por algunos lugares y desperté.
Comencé a elevarme lentamente y vi un túnel muy oscuro, y al final una luz casi cegadora. Veía también otras personas desnudas que iban hacia la luz.
…en el camino hacia el túnel, vi a mis familiares y amigos más queridos que ya habían fallecido. Me decían que no estaba preparado para morir…
Podría poneros muchísimos más testimonios pero con este para el tema que tocamos es suficiente.
Yo tengo muy claro lo que siento y lo que creo, pero tú lo tienes también?
Cuentamelo.

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