ADIVINAR CON EL CORDON UMBILICAL

julio 1, 2008 at 7:25 pm (adivinación, onfalomancia, rituales)


LA ONFALOMANCIA es la adivinación del futuro mediante el cordón umbilical.
Esta forma de adivinación ha sido considerada como una especialidad de las antiguas parteras durante milenios.

En la antigua Grecia las parteras predecían el número de hijos que se tendrían posteriormente dependiendo al número de nudos o botones carnosos que presentaba el cordón umbilical del primer hijo recién nacido.
Para las parteras japonesas tenía mucha importancia como se secaba el cordón, si se volvía oscuro y manchado predecía una muerte prematura, pero si se mantenía limpio y de color uniforme era auspicio de una larga vida.
En la comunidad Skékely de Transilvania se practicaba una técnica especial : mojaban el cordón recién cortado en el agua y miraban en su transparencia como si fuera una bola de cristal así podían ver lo que le reservaba el futuro al recién nacido.
Hoy en día aún se pueden encontrar parteras onfalománticas en algunos poblados indígenas mexicanos. Quizá su mayor especialidad es la predicción de los partos futuros tal y como hacían las comadronas griegas en base al número de nudos que presenta el cordón, pero además, sabiendo interpretar la distancia a la que se encuentran los nudos pueden predecir la cadencia con la cual vendrán al mundo e incluso, si el nudo es muy pequeño, un aborto futuro, o si dos de estos botones se encuentran muy próximos entre sí y casi fusionados, el nacimiento de gemelos (curiosamente esta última es una predicción que puede modificarse, ya que si la madre no desea gemelos debe destruir los botones).
También ha servido para orientar el futuro profesional del recién nacido, existiendo en todo el mundo muchos ejemplos de este uso particular. Si el cordón era de varón las parteras aztecas se lo entregaban a los soldados para que lo llevaran y lo enterraran en el campo de batalla y así el niño sería aficionado a la lucha y un buen guerrero, y si era de hembra lo enterraban en el hogar para que la mujer se acostumbrara a estar encasa y hacer las cosas que eran menester para comer.
En Europa nos encontramos con prácticas similares, como era el antiguo ritual practicado en la Babiera renana en el que se envolvía el cordón umbilical durante cierto tiempo en un trozo de lino viejo y después se cortaba o pinchaba en trocitos según fuera de niño o de niña, a fin de que cuando crecieran fueran hábiles artesanos o buenas costureras.
En España el interés en el futuro se orientaba más a la obtención de ciertos deseos personales más que profesionales, y la madre guardaba el cordón del niño hasta que fuera soldado, pues si lo llevaba dentro de una bolsita colgado del cuello o bien cosido a la ropa, obtendría un buen número en el sorteo de las quintas para el servicio militar, y en caso de ir a la guerra no moriría en ella; si pertenecía a una niña se guardaba para cuando fuera mujer, pues si se reducía a polvo el cordón desecado y se mezclaba con un alimento o una bebida, dándoselo a tomar al hombre deseado, éste se enamoraría de ella.
En otras ocasiones actuaba como amuleto o guardián mágico de su dueño. Es una práctica bastante extendida colocar el cordón umbilical junto al niño para que actúe como un ángel de la guarda: puede estar colgado de una pared o viga de la habitación del pequeño, anudado junto a la cabecera de la cuna o, incluso, escondido en el interior de la almohada.

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