Para todos

diciembre 16, 2008 at 4:05 pm (cuentos, disculpas, hadas, relatos)

Quiero pediros disculpas por no haber entrado en algunos blogs tan seguido como me habría gustado, ya sabéis que se acercan fechas en las que hay muchas cosas que preparar, yo estoy casi sin tiempo para poder dedicarme de lleno a visitaros y a publicar, os pido disculpas y quiero que tengáis claro que cada uno de vosotros está siempre presente en el blog, de Aguabella, vosotros os habéis convertido en el principal motivo de permanecer con mi blog a pesar del trabajo que lleva tenerle al día.

Ya tenemos la Navidad encima y creo que voy a tener muy poco tiempo para entrar en este lugar, pero de momento hoy quiero dejaros un cuento.
No quiero parecer cursi ni boba, pero quiero que sepáis que he aprendido muchísimo de cada amig@ y visitantes con quienes he compartido y comparto tantos momentos.
– – Parece que me estoy despidiendo….nada más léjos , yo seguiré aquí mientras alguien quiera que Aguabella y su blog les cuente una historia, una leyenda, y le envíe un beso.

Lo dicho, perdonarme por no visitaros tan seguido como merecéis, prometo que pasadas las fiestas tendré todo el tiempo para hacerlo.

Besos y Ramitos de Estrellas
El Cuento de las Hadas
Erase una vez una viuda que tenía 2 hijas. La mayor se parecía a la madre en todo, tanto físicamente como en la forma de ser, quien veía a la madre veía a la hija. Las 2 eran muy antipáticas y soberbias, a tal punto que nadie quería estar cerca de ellas, ni vivir junto a ellas.
La más joven por el contrario, tenía una dulzura increíble, y por la bondad del corazón era el retrato de su padre y era de una belleza incomparable que era difícil encontrar otra joven tan bella como. Naturalmente, como todos aman a sus semejantes, la madre tenía predilección por la mayor y sentía por la menor una adversion y repugnancia espantosa. Le hacía comer en la cocina, y todos los quehaceres de la casa le tocaban a ella. Aparte de todo, esta pobre niña debía dar 2 viajes a una fuente distante, de más de 2 kilómetros a buscar agua y traer un gran cántaro lleno.
Un día mientras estaba en la fuente llenando su cántaro, se le acerca una pobre vieja, quién le rogó que le diera agua de beber. “Pero claro, abuelita, con mucho gusto.” -respondió la niña-, “espere que le llene la jarra”. Inmediatamente la limpio, la lleno con agua fresca y se la presentó, sosteniéndola en sus propias manos para que bebiera cómodamente y hasta saciarse. Cuando hubo bebido, la viejita le dijo: “Eres tan buena, y tan bella que por esto no puedo hacer menos que darte un regalo”. Aquella era un hada que había tomado la forma de una vieja campesina para ver hasta donde llegaba la bondad de la jovencita. Y continuó.”Te doy por regalo que por cada palabra que sale de tu boca brotará o una flor o una piedra preciosa”.
La muchacha regresó a la casa con el cántaro lleno, algunos minutos más tarde; la madre estaba hecha una furia por el minúsculo retardo. “Mamá, ten paciencia, te pido perdón” dijo la hija toda humilde, y en tanto hablaba le salieron de la boca dos rosas, dos perlas y dos diamantes enormes. “Pero qué sucede aquí!!” dijo la madre estupefacta, “me equivoco o estás escupiendo perlas y diamantes!… Oh pero cómo, hija mía? …”
Era la primera vez en toda su vida que la llamaba así y en tono afectuoso. La niña contó ingenuamente todo lo que le había sucedido en la fuente; y mientras hablába , brotaban los rubíes, topacios de sus labios. “Oh, qué fortuna!”, dice la madre, “necesito enviar también a esta otra niña.
Mira, Cecchina, mira lo que sale de la boca de tu hermana cuando habla. Te gustaría tener también a ti este don ?… Es necesario que solamente vayas a la fuente de agua y si una viejita te pide agua, dásela con mucha amabilidad.” “¡No faltaba más, ir a la fuente ahora!” reclamó la otra. “¡Te digo que vayas ahora mismo!” Gritó la mamá.
Salió corriendo la muchacha, llevando consigo la más bella jarra de plata que había en la casa. … Apenas había llegado a la fuente, apareció a una gran señora, vestida magníficamente, que le pide un poco de agua. Era la misma hada que había aparecido a su hermana; pero había tomado el aspecto y vestuario de una princesa, para ver hasta dónde llegaba la malacrianza de esa joven. “¡Pero claro” dice la soberbia, “que he venido aquí para darle de beber a usted! …¡Seguro!…Para darle de beber a usted y no a otra persona!…Un momento, si tiene sed, la fuente está ahí!” “Tienes muy poca educación, muchacha…” dijo el hada sin inmutarse “Ya que eres tan maleducada te doy por regálo , que por cada palabra pronunciada saldrán de tu boca una rana o una serpiente”.
Apenas la vio la madre a lo lejos, que le grita a plena voz: “¿Cómo te fue, Cecchina?” “¡No me molestes mamá!, replicó la muchacha; e inmediatamente escupió dos víboras y dos ranas Oh Dios, que veo!… la culpa debe ser toda de tu hermana!, me las pagará!” Y se movió para pegarle. Aquella pobre joven huyó del rencor y fue a refugiarse en el bosque cercano.
El hijo del Rey que regresaba de la caza la encontró en un sendéro , y viéndola tan hermosa, le preguntó qué hacía en ese lugar tan sola, y porqué lloraba tanto. “Mi madre me ha sacado de la casa y me quería golpear” Respondió la joven. E hijo del Rey quien vio salir de aquella boca cinco o seis perlas y otros tantos brillantes, le rogó que le contara cómo era posible algo tan maravilloso. Y la muchacha le contó toda la historia de lo que le había sucedido.
El príncipe real se enamoro de inmediato de ella, y considerando que el don del hada era más valioso que cualquier dote que ninguna de las damas del reino podrían tener, la llevo sin chistar a palacio y se casó con ella. La otra hermana, mientras tanto se hizo odiar por todos de tal manera, que su misma madre la sacó de la casa; y la desgraciada joven después de tratar de convencer a muchos de que la recibieran, todo en vano; se fue a morir al fin del bosque.

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diciembre 16, 2008 at 4:05 pm (cuentos, disculpas, hadas, relatos)

Quiero pediros disculpas por no haber entrado en algunos blogs tan seguido como me habría gustado, ya sabéis que se acercan fechas en las que hay muchas cosas que preparar, yo estoy casi sin tiempo para poder dedicarme de lleno a visitaros y a publicar, os pido disculpas y quiero que tengáis claro que cada uno de vosotros está siempre presente en el blog, de Aguabella, vosotros os habéis convertido en el principal motivo de permanecer con mi blog a pesar del trabajo que lleva tenerle al día.

Ya tenemos la Navidad encima y creo que voy a tener muy poco tiempo para entrar en este lugar, pero de momento hoy quiero dejaros un cuento.
No quiero parecer cursi ni boba, pero quiero que sepáis que he aprendido muchísimo de cada amig@ y visitantes con quienes he compartido y comparto tantos momentos.
– – Parece que me estoy despidiendo….nada más léjos , yo seguiré aquí mientras alguien quiera que Aguabella y su blog les cuente una historia, una leyenda, y le envíe un beso.

Lo dicho, perdonarme por no visitaros tan seguido como merecéis, prometo que pasadas las fiestas tendré todo el tiempo para hacerlo.

Besos y Ramitos de Estrellas
El Cuento de las Hadas
Erase una vez una viuda que tenía 2 hijas. La mayor se parecía a la madre en todo, tanto físicamente como en la forma de ser, quien veía a la madre veía a la hija. Las 2 eran muy antipáticas y soberbias, a tal punto que nadie quería estar cerca de ellas, ni vivir junto a ellas.
La más joven por el contrario, tenía una dulzura increíble, y por la bondad del corazón era el retrato de su padre y era de una belleza incomparable que era difícil encontrar otra joven tan bella como. Naturalmente, como todos aman a sus semejantes, la madre tenía predilección por la mayor y sentía por la menor una adversion y repugnancia espantosa. Le hacía comer en la cocina, y todos los quehaceres de la casa le tocaban a ella. Aparte de todo, esta pobre niña debía dar 2 viajes a una fuente distante, de más de 2 kilómetros a buscar agua y traer un gran cántaro lleno.
Un día mientras estaba en la fuente llenando su cántaro, se le acerca una pobre vieja, quién le rogó que le diera agua de beber. “Pero claro, abuelita, con mucho gusto.” -respondió la niña-, “espere que le llene la jarra”. Inmediatamente la limpio, la lleno con agua fresca y se la presentó, sosteniéndola en sus propias manos para que bebiera cómodamente y hasta saciarse. Cuando hubo bebido, la viejita le dijo: “Eres tan buena, y tan bella que por esto no puedo hacer menos que darte un regalo”. Aquella era un hada que había tomado la forma de una vieja campesina para ver hasta donde llegaba la bondad de la jovencita. Y continuó.”Te doy por regalo que por cada palabra que sale de tu boca brotará o una flor o una piedra preciosa”.
La muchacha regresó a la casa con el cántaro lleno, algunos minutos más tarde; la madre estaba hecha una furia por el minúsculo retardo. “Mamá, ten paciencia, te pido perdón” dijo la hija toda humilde, y en tanto hablaba le salieron de la boca dos rosas, dos perlas y dos diamantes enormes. “Pero qué sucede aquí!!” dijo la madre estupefacta, “me equivoco o estás escupiendo perlas y diamantes!… Oh pero cómo, hija mía? …”
Era la primera vez en toda su vida que la llamaba así y en tono afectuoso. La niña contó ingenuamente todo lo que le había sucedido en la fuente; y mientras hablába , brotaban los rubíes, topacios de sus labios. “Oh, qué fortuna!”, dice la madre, “necesito enviar también a esta otra niña.
Mira, Cecchina, mira lo que sale de la boca de tu hermana cuando habla. Te gustaría tener también a ti este don ?… Es necesario que solamente vayas a la fuente de agua y si una viejita te pide agua, dásela con mucha amabilidad.” “¡No faltaba más, ir a la fuente ahora!” reclamó la otra. “¡Te digo que vayas ahora mismo!” Gritó la mamá.
Salió corriendo la muchacha, llevando consigo la más bella jarra de plata que había en la casa. … Apenas había llegado a la fuente, apareció a una gran señora, vestida magníficamente, que le pide un poco de agua. Era la misma hada que había aparecido a su hermana; pero había tomado el aspecto y vestuario de una princesa, para ver hasta dónde llegaba la malacrianza de esa joven. “¡Pero claro” dice la soberbia, “que he venido aquí para darle de beber a usted! …¡Seguro!…Para darle de beber a usted y no a otra persona!…Un momento, si tiene sed, la fuente está ahí!” “Tienes muy poca educación, muchacha…” dijo el hada sin inmutarse “Ya que eres tan maleducada te doy por regálo , que por cada palabra pronunciada saldrán de tu boca una rana o una serpiente”.
Apenas la vio la madre a lo lejos, que le grita a plena voz: “¿Cómo te fue, Cecchina?” “¡No me molestes mamá!, replicó la muchacha; e inmediatamente escupió dos víboras y dos ranas Oh Dios, que veo!… la culpa debe ser toda de tu hermana!, me las pagará!” Y se movió para pegarle. Aquella pobre joven huyó del rencor y fue a refugiarse en el bosque cercano.
El hijo del Rey que regresaba de la caza la encontró en un sendéro , y viéndola tan hermosa, le preguntó qué hacía en ese lugar tan sola, y porqué lloraba tanto. “Mi madre me ha sacado de la casa y me quería golpear” Respondió la joven. E hijo del Rey quien vio salir de aquella boca cinco o seis perlas y otros tantos brillantes, le rogó que le contara cómo era posible algo tan maravilloso. Y la muchacha le contó toda la historia de lo que le había sucedido.
El príncipe real se enamoro de inmediato de ella, y considerando que el don del hada era más valioso que cualquier dote que ninguna de las damas del reino podrían tener, la llevo sin chistar a palacio y se casó con ella. La otra hermana, mientras tanto se hizo odiar por todos de tal manera, que su misma madre la sacó de la casa; y la desgraciada joven después de tratar de convencer a muchos de que la recibieran, todo en vano; se fue a morir al fin del bosque.

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